Acid Mothers Temple & the Melting Paraiso U.F.O. (Sala El Sol) Madrid

Si uno intenta escuchar toda su discografía, puede acabar volviéndose loco. Acid Mothers Temple & the Melting Paraiso U.F.O. es solo una de las ramas que brota de la formación de Kawabata Makoto. Una llamada “alma colectiva” que desde su nacimiento ha contado con diferentes nombres, dependiendo de la época, estilo e influencias, y con ellos, una avalancha de trabajos y álbumes infinitos, llenos de kraut, psicodelia, noise y mucho space rock que va conformando un universo propio de locura.

En concierto, sin embargo, consiguen canalizar todo ese barrullo de sonidos que van desde los 90 hasta la actualidad. Todo ello en forma de un potente directo que convierte en enorme un pequeño y apelotonado escenario.

La noche comienza como si nada. Uno a uno van apareciendo discretamente, con Tabata Mitsuru en cabeza, saludando con una peluca rosa nuclear, medias de rejilla y sus mejores botas blancas de extrarradio. Ocupan sus puestos, y entonces sí, arrancan como un trueno. La guitarra de Kawabata se retuerce y distorsiona, la puntea hasta casi prenderle fuego y exprime sonidos imposibles, casi de nave espacial, como los de Higashi Hiroshi al teclado. El sonido de una retransmisión marciana a través del cosmos, intentando contactar con el mundo mediante la música.

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Higashi, a lo largo del concierto, saca la armónica y Tabata, ataviado con su conjunto de bailarina exótica, se anima a menearse sugerentemente tentando a la primera fila. Enlazan tema tras tema casi sin descanso y coronan instrumentales de 10 minutos que llegan al clímax. Hay mucho más delirio instrumental que voz, en algunos momentos casi imperceptible, pero destacada en los coros pulcros, limpios y perfectamente en armonía de la mágica “La Novia”.

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Tanto instrumental, repetitivo y circular en ciertas partes, podría llegar a tener el riesgo de caer en el cansancio. Sin embargo, el cambio y la fuerza cada vez mayor del ritmo hace imposible despegar los ojos del escenario, con la cabeza embotada de noise psicodélico, esperando averiguar cual será su próximo estallido.

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Acid Mothers Temple se alimentan de la ferocidad de su propio sonido, como monstruos que vienen a demostrar de lo que son capaces. Se retuercen entre la pura psicodelia, el metal más duro y galopan sobre la esquizofrenia de Gong o el krautrock de Can. No es nada fácil conseguir que no se te derrita el cerebro en uno de sus conciertos. Con grupos con este, merece la pena acabar con los sesos abrasados.

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