Aerosmith (Auditorio Miguel Ríos) Madrid 29/07/17

Nadie debería morirse sin presenciar un directo de Aerosmith. Ver a la historia viva del rock pavonearse sobre un escenario como un estallido, como una tormenta de truenos y ruido capitaneada por Steven Tyler, da ganas de tener nietos para poder restregárselo. Esa es la sensación, al menos, que dejó el paso de los americanos por el Auditorio Miguel Ríos en Madrid. Fueron precedidos por la energía brutal de Eclipse y Alter Bridge, que calentaron motores inyectando sin miramientos hard rock en vena. Quizá para que el impacto de Aerosmith no fuera tan fuerte con un poco de anestesia previa. Poco después, tras una espera que pareció eterna y una ansia alimentada por Carmina Burana resonando a través de los altavoces, el escenario se iluminó para dar paso a los inmortales del rock y se hundió con la electricidad de “Let the music do the talking”, la primera en arrastrar al público hacia el éxtasis.

Steven Tyler es un monstruo enérgico. Se come el escenario a medida que lo atraviesa a grandes zancadas, dando vueltas sobre sí mismo o llevando el micrófono como un estandarte, con una ostentosa chaqueta púrpura primero o enfrentándose al viento helado con una bata de seda después (“¡mis pezones!” se quejó al notar el clima tan poco estival). Entre medias, un sombrero prestado en el momento y la marca de unos labios carmesí sobre la mejilla. Porque no solo mantiene viva una voz que sería capaz de brillar por sí sola sin necesidad de micrófono, sino que la esencia del espectáculo y la actitud aderezó una noche en la que el incombustible Joe Perry también tuvo sus momentos de protagonismo. Es un combo ganador con todas las letras para moldear un grupo que no se sonrojaría ante la presencia de Jagger y Richards.

El maullido de “Nine lives” deja paso al clásico “Love in an elevator” y al fuertemente coreado estribillo de “Living on the edge”. Pero decir “clásico” para referirse a una canción de Aerosmith suena casi absurdo. Casi todas ellas son reconocibles desde el primer rasgueo de cuerdas y cada una de ellas se ha ganado con creces su hueco en la historia. Y Tyler se desgarra la voz y da rienda suelta al frenesí. Sigue “Falling in love” y le cede el micrófono a Perry en la versión de “Oh well”, de Fleetwood Mac. Después, le sigue el esperado momento de “I don’t want to miss a thing” y se convierte en un instante mágico en el que quedarse a vivir para siempre, mecido por el frío viento que azotaba Madrid aquella noche, pero acunado por la voz de Tyler y la melodía que vive en el corazón de muchos desde hace años.

La versión de “Come Together” made in Beatles, la potencia de “Eat the rich”, la archiconocida balada “Crying” o “Dude looks like a lady”, previa a la cual Tyler bromea haciéndose dos coletitas, siguen imparables hasta que todos desaparecen del escenario, dejando con hambre de más. Y la sacian con creces, con Tyler reapareciendo y fusionando al piano (al que Joe Perry no tarda en encaramarse) las maravillosas “Angel” y “Dream on”. Como broche, “Walk this way” sellaba a fuego una noche que acabó cubierta de confeti y de gritos pidiendo más, con una energía final que bien podría parecer que todo iba a volver a empezar otra vez. Y, desde luego, nada nos habría gustado más.

 

 

Un comentario sobre “Aerosmith (Auditorio Miguel Ríos) Madrid 29/07/17

  • el 4 Julio, 2017 a las 8:22 am
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    Fue un concierto maravilloso. Ni en mis mejores sueños me lo esperaba así de bien

    Se van por la puerta grande

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