Aldous Harding – Party (4AD )

La irrupción de la cantante neozelandesa Aldous Harding en la escena musical supuso hace un par de años una excelente noticia para la crítica internacional, que elogió unánimemente su álbum de debut homónimo (Flying Nun Records, 2015). Unas canciones de folk contemporáneo, oscuro y melancólico, alejado del folk de fondo teatral de su madre (Lorina Harding), con quien se había iniciado en el mundo de la música a mediados de la década pasada con solo 13 años de edad. Un estilo, denominado folk gótico por ella misma, del que, paradójicamente, se distancia en su segundo trabajo discográfico (Party). Nueve nuevos temas a medio camino entre el indie rock y el jazz vocal, sustentados en los diferentes y fascinantes matices de su voz, que el sello británico 4AD publicaba el pasado mes de mayo.

Grabado con el productor John Parish —conocido por su labor con artistas como Eels, Giant Sand, Sparklehorse o Maika Makovski, pero sobre todo por haber trabajado con PJ Harvey—, Party intercala pasajes tranquilos con pasajes más intensos, dentro del sonido atmosférico e hipnótico que el músico inglés confiere a todo el disco. Un trabajo meticulosamente compuesto, sin alardes sonoros y con la sensación de espacio de la que se impregnan sus canciones. Una travesía musical elocuente; de pocos acordes, de guitarra y piano por lo general, y arreglos mínimos, con incursiones repentinas de la electrónica, instrumentos de viento a cargo de Enrico Gabrielli, una caja de ritmos y segundas voces como la de Perfume Genius en un par de pistas (“Swell Does The Skull”, de arcaico y misterioso sonido, e “Imagining My Man”, una canción sobre la complejidad de las relaciones amorosas).

Piezas de carácter confesional, cuya estela siguen otros cortes del álbum, como “Living The Classics” o “Party”, en los que muestra su ambición por lograr sus propósitos; “I’ m So Sorry” y “What If Birds Aren’t Singing They’re Screaming”, en los que aborda de nuevo asuntos, como su adicción al alcohol y las drogas, de los que ya hablaba en su primer disco, y “Horizon”, una canción acerca de su frecuente necesidad de estar sola consigo misma.

Reflejo de la lucha diaria entre el bien y el mal, y de las ansiedades e incertidumbres de la oceánica, Party nos muestra a una artista que deja atrás el miedo y los pensamientos negativos que sobrevolaban su primer disco para enfocar la vida desde la fortaleza y la firmeza de ánimo. Una artista, con más determinación y seguridad en sí misma que nunca, reflexiva, relevante y sobria.

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