Alhambra Sound Festival – Feria de Muestras de Armilla (Granada)

Llega septiembre y como siempre, le acompaña el final del verano. Después de unos meses cargados de festivales llegaba el más esperado. Quizá no por su fama pero sí porque nos deja alargar los estíos festivaleros que estamos viviendo los últimos años. Era hora del Alhambra Sound Festival.
Pues allí me planté, con la ilusión de alguien que llega a su ciudad favorita y encima va a disfrutar de un cartel excepcional: Vetusta Morla, Lori Meyers, Izal, Sexy Zebras… ¿qué más podía pedir?
A pesar de llegar bastante tarde a Granada, decidí acercarme a la fiesta de presentación que se celebraba en la nueva Industrial Copera. Veintiuno estaban terminando su actuación pero me quedé con muy buen sabor de boca, tanto que tuve que ponérmelos mientras me arreglaba la mañana siguiente. Era el turno de Miss Caffeína, un grupo que puede que haya visto muchas veces en directo pero que nunca decepcionan: tocando sus temas más emblemáticos y haciendo que el público se entregara como cada vez que saltan a un escenario. Cerraban la fiesta Indiescabreados Dj´s, que empezaban su actuación con una mezcla de britpop y electrónica.
Ya era sábado y quise llegar pronto a la Feria de Muestras de Armilla, donde este año se celebraba el Festival, no quería perderme nada y eso parece que pensaron miles de personas más. Al final, la entrada VIP que algunos habían comprado para entrar antes y ver algún grupo más, de poco sirvió. La organización decidió que cualquiera de los asistentes podía acceder a partir de las 14 horas al recinto, lo que generó cierta polémica.
Mientras sonaban las canciones de Genérica (grupo sevillano ganador del concurso de talentos del festival) di una vuelta por el recito. A simple vista y a esas horas parecía que la organización había hecho un buen trabajo.
Empezaban Sexy Zebras, para mí, los madrileños forman uno de los grupos con más energía sobre un escenario ¡no paran! La pena es que teniendo un repertorio tan enérgico y siendo un conjunto que está dejándose querer por el panorama musical, ¿sólo 30 minutos de actuación? Primer error.
De vuelta al segundo escenario, el Inside, al que se accedía por un pasillo entre dos edificios, Neuman nos mostraron el lado más potente de sus temas. Hacía bastante calor y había hambre, así que ese fue el momento de abandonar por unas horas el festival para reponer fuerzas.
Una vez cargadas las baterías, sonaban las últimas canciones de Jero Romero que dejaban paso a León Benavente que impusieron un ritmo frenético a sus canciones para poner el broche final con “Ser Brigada” desatando al público que ya estaba totalmente entregado.
De vuelta al escenario principal, Izal abría la lista de “grandes grupos” de esta edición del Alhambra Sound y no defraudó. Hicieron vibrar a las miles de personas que nos encontrábamos allí para hacernos perder la cabeza con “La mujer de verde” con la que se despidieron. Debo reconocer que me gustan muchísimo más en directo que en estudio.
Y a correr tocaba. Second ya llevaban 15 minutos tocando yo todavía en el Negrita. A pesar de actuar en el escenario pequeño, la puesta en escena de su repertorio fue muy potente y nos hicieron bailar hasta el final de su actuación. Prometieron dejar de usar los “pijamas” en las actuaciones. ¿Eso qué es? ¿Una indirecta? ¿Nuevo disco en la mente? Habrá que esperar para saberlo.
En este momento empezó a verse uno de los mayores problemas que nos iba a ofrecer esta nueva localización: el pasillo que unía los dos escenarios se llenó de gente que estaba como loca por llegar al escenario principal y coger un buen sitio para ver al siguiente grupo. Si estabas en las primeras filas, era imposible salir de ahí. Vamos, que ni ir al baño ni a beber en toda la actuación.
Muy puntuales sonaron los primeros acordes de Vetusta Morla, uno de los grandes de esta edición. Con prácticamente sold out en todos sus conciertos de gira, no decepcionan en esta ocasión. Hicieron una exhausta presentación de su nuevo disco La Deriva pero no por ello dejando sus canciones más emblemáticas en la maleta: “Sálvese quien pueda”, “Mapas”, “Autocrítica”… Ellos, grandes, pero el sonido, nefasto. Por mucho que el grupo lo diera todo sobre el escenario, si no estabas en las primeras filas se oía fatal, lo que deslució completamente el concierto.
Y claro, con este panorama sonoro, te acercas a la Silent Disco de Cervezas Alhambra que tienen montada en la entrada del recinto y te peleas tú sola por escuchar las sesiones de dos de Second DJ Set ¡qué divertido! Te dan unos auriculares inalámbricos al entrar y vas seleccionando al DJ que quieres escuchar. Cuando te quitas los auriculares puedes oir a la gente cantar a grito pelado pero sin música.
En esto te acercas a ver a los noruegos Kakkmaddafakka al segundo escenario (este sí que sonó bien durante todo el día) y sólo te da tiempo a disfrutar de un par de temas de lo más bailables y con una puesta en escena llena de energía.
Después, la organización nos regaló 25 minutos de descanso entre escenarios que hizo que todo se llenara de gente: baños, barras, taquillas para comprar tokens… (nombre de la moneda oficial).
Y ahora es cuando empezaban los “cara o cruz” de la noche porque cuatro actuaciones que quedaban para cerrar el Alhambra Sound ¡se solapaban! ¿En serio tenía que elegir entre Lori Meyers y The Zombie Kids o entre Elyella Djs y Dani Less? A ver, no es que no lo tuviera claro pero… tener que elegir en un festival con dos escenarios y con el precio que tenía no me parecía justo.
No quedaba otra que ir un rato a cada uno. Lori Meyers estuvieron espectaculares pero ¡qué horror de sonido! (sí, sí, otra vez… esto ya no era un problema del técnico, era un problema de orientación del escenario). Menos mal que a pesar de todo nos ofrecieron un buen recorrido por Impronta y por sus éxitos como “Luces de neón” o “Alta fidelidad” además de ofrecernos el ya conocido dueto con Anni B. Sweet.
Ya no quedaba mucho cuerpo para esperar a Elyella Djs aunque me hubiera gustado bailarles un poco, al igual que a The Zombie Kids, pero tendría que ser otro día.
Lo único que me rondaba la cabeza cuando me metí en la cama era por qué no tenía la sensación de satisfacción de otras veces. Muy fácil: el cartel era estupendo pero los fallos de sonido, la poca facilidad para moverse de un escenario a otro, las barras colapsadas, falta de puestos de comida, las largas colas de los baños y las actuaciones solapadas, eran los puntos a mejorar del que podría ser uno de los mejores festivales que tenemos.
Y yo que pensaba que cualquier evento cerca de la Alhambra se contagiaría de su encanto…

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