Alt-J – This Is All Yours (Atlantic Records)

En el mundo del carpe diem musical en el que vivimos, en el que un disco se engulle como si fuera triste fast food, se corre el riesgo (no por más repetirlo dejará de ser así) de perderse muchas cosas. Una de ellas, probablemente, se deba a descartar demasiado rápido este This Is All Yours. Como la buena poesía, este disco es esquivo, críptico y enigmático, abierto a miles de interpretaciones, sinuoso y lleno de quiebros y amagos. Un disco que, sin un periodo de maduración, puede pasar por aburrido, lento y pretencioso. Como la buena poesía.

No nos engañemos, el acercamiento de Alt-J al pop puede parecer un poco pretencioso. Desde su sonido arty hasta la peculiar estructura de las canciones que rompe con el clásico verso-estribillo-verso-estribillo. Sí, es fácil catalogarlos de pretenciosos. Así que preparen el dedo de señalar porque este disco es condenadamente poético, esto es, pretencioso en grado sumo. Poético en su sonido, cadencioso y orgánico, y poético en las letras, intrincadas y bucólicas.

Tras reponerse del mazazo que supuso la marcha de Gwil Sainsbury, Alt-J han estado dos años madurando este segundo disco, un trabajo ambicioso que se aleja de la inmediatez de su disco anterior. Un trabajo de canciones de amor íntimas y poco convencionales, aderezadas con un poco de humor. No son exactamente medios tiempos, porque cada canción sube y baja el ritmo varias veces, pero en general la cadencia es más suave y el clímax de los temas menos explosivo que en su debut. Aun así siguen explorando el sonido intrigante y misterioso, en el que mezclan sin complejos folk, electrónica, rock y pop, añadiendo sonidos étnicos o ritmos tribales, y siguen manteniendo las ininteligibles letras que ya han hecho seña de identidad.

Más compacto y homogéneo que el disco con el que se dieron a conocer, This Is All Yours funciona como un recorrido que fluye desde la introspección con “Intro” o “Arrival in Nara”, a la sensualidad poco ortodoxa de “Every other freckle” y su ritmo desvergonzado o el arranque rockero de “Left hand Free”. Un recorrido que tiene uno de sus momentos más brillantes en la cautivadora “Hunger of the pine” y su sample de “I´m a female rebel” del tema “4×4” de Miley Cyrus y que incluye la frikada-folk “Warm foothills” en la que participan Conor Oberst, Lianne La Havas, Sivu o Marika Hackman. Y en el que su sentido poético llega al punto álgido en las preciosas “Bloodflood Pt. II” y “Nara”, dos tema dolorosamente bonitos.

This Is All Yours es un disco al que no le hubiera sentado mal librarse de un par de temas y acortar minutaje. Pero en sucesivas escuchas cada uno de ellos te atrapa de forma irremediable y es difícil decidir cuál sobra. También es un disco que va a decepcionar al que busque un nuevo “Fitzpleasure” o un nuevo “Breezeblocks”. Porque This Is All Yours no va de canciones inmediatas. Es un trabajo que se paladea, que se disfruta en su conjunto, que se redescubre a cada escucha y que requiere tiempo para profundizar. Como la buena poesía.

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