Ambros Chapel – Portraits (Flor y Nata Records)

Ambros Chapel siguen teniendo claro su camino, aquel que iniciaron hace más de una década con los ojos puestos en el rock gótico y el post punk de los 80, pero también en la elegancia de bandas como Roxy Music, The Church, The Cure o Echo and the Bunnymen. Oscuridad con clase, podríamos decir. Parte de la culpa la tiene la personal voz de Pablo Casero, profundamente grave y al mismo tiempo muy expresiva, al estilo de grandes voces del género como Peter Murphy. Sin embargo no menos importante en estas brumosas atmósferas a las que nos conducen las canciones de Ambros Chapel es el juego de luces y sombras de las guitarras, perfectamente afiladas.

Portraits (Flor y Nata Records, 2017) es un álbum que sigue la línea trazada anteriormente por discos como Constants Are Changing (7 Days Music, 2011) o The Last Memories (7 Days Music, 2014). No hay grandes cambios salvo, quizás, una mayor contundencia en la producción y mayor presencia de canciones más inmediatas y menos centradas en la recreación de las habituales atmósferas a las que nos tienen acostumbrados los valencianos. También, al igual que en anteriores trabajos, abren con una baza ganadora: “Mental”. Una canción que debería sonar en la radio a todas horas si hubiese justicia en este mundo, pero casi mejor así: la disfrutaremos en secreto como venimos haciendo con toda su discografía. No menos directa y melódicamente atractiva es “In the fall”, otra muestra de la apuesta de Ambros Chapel por una mayor contundencia tanto en ritmo como en el sonido metálico y estratosférico que extraen a sus guitarras. Curiosamente tras ella llega “Beirut”, una de las canciones donde más bajan las revoluciones y que, junto a otras como “Glassvegas”, más recuerda a esos medios tiempos.

Ambros Chapel se atreven también con ciertos experimentos: “Déjà Vu”, que empieza con unas palabras grabadas de Philip K. Dick, juega con los cambios de ritmo sobre una línea de bajo obsesiva, de manera muy similar a “Whiskey” donde son las melodías vocales las que se retuercen y serpentean en distintas direcciones. En estos dos temas se atisba también la influencia de David Bowie, otra que añadir a la larga lista de ilustres referencias que maneja el grupo. No sé si The Smiths serán otra, pero la forma de cantar de Pablo Casero en “Someone” tiene por momentos algo en común con la de Morrissey. Todo ello convierte a Portraits en un disco con mucho que decir y un paso adelante, aunque no una revolución, respecto a los anteriores discos de Ambros Chapel.

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