Andy Shauf – The Party (Anti)

Tendría unos nueve años cuando un día escuché por la radio que todos los instrumentos del primer disco en solitario de Nacho Cano los había grabado él mismo. Por aquel entonces me pareció un milagro y una hazaña de un mérito inconmensurable, pero no tardé mucho en darme cuenta de que lo realmente importante es la labor del compositor. Si no hay buenas canciones, de poco vale que seas un multi-instrumentista dotado de las manos a los pies.

Esto lo debe saber bien Andy Shauf, que ha montado todo un guateque para su tercer LP en el que él se encarga de la práctica totalidad de todos los sonidos que salen de esta maravillosa grabación. Escuchamos una producción muy Abbey Road desde “The Magician”, donde simula el piano de su compatriota Patrick Watson, pasando por “Early to the Party”, donde más se le ve su faceta de canadiense con aires europeos, hasta las pianadas joviales a lo Paul McCartney de “Eyes of Them All” y “Quite Like You”, en la cual le oímos cantar sobre una fiesta donde intenta sin éxito robarle la novia a un amigo.

Mientras que sigue la beatlemanía en “Begin Again” y “The Worst in You”, también disfrutamos mucho con una voz doblada que nos recuerda a los momentos más dulces de Elliot Smith en temas como “Twist Your Ankle”. Estas instantáneas de filtro suave que captura Shauf convierten a este disco en una grabación muy padres-friendly, por lo que The Party es un canal idóneo para unir familias en torno a la música de este LP. ¡Papá, déjame ponerte este!

Batería en una banda de pop-punk cristiano hasta 2006 y telonero de los Lumineers el pasado año, Andy Shauf se ha ido formando en la última década como solista hasta llegar a composiciones de gran personalidad como “Alexander All Alone”. Habitación por habitación, este canadiense de Regina va describiendo las diferentes escenas y personajes de una fiesta que él mismo ha organizado con el mimo de alguien que quiere dejar una buena impresión y un recuerdo memorable para los que deciden visitarle.

Se despide con la única acompañante que le queda al terminar la fiesta: la acústica de “Martha Sways”. Con ella cierra una noche profundamente otoñal llevándonos casi susurrando a melodías más propias de composiciones irlandesas de alta sensibilidad como el The Hollow of Morning de Gemma Hayes. En los últimos minutos, los violines y el piano completan el trabajo para alimentar nuestra melancolía e invitarnos a volver a arrancar el disco desde los pianos de su primera canción.

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