Arcade Fire – The Reflektor Tapes DVD (Universal)

El morbo implícito a Arcade Fire es evidente, tanto que a veces parece hasta subliminal. Como si no vieras un león porque tienes la cabeza metida en su melena.

Solo hay que dar un par de pasos atrás para darte cuenta de ello y evaluar la situación. Arcade Fire resultan atractivos porque reactualizan actitudes tradicionales. Como si un mecánico experto hiciera una puesta a punto a un coche del siglo XIX, lo pusiera a correr por una autopista y rindiera tanto como uno moderno. Fueron ellos quienes se comportaron como colonos del nuevo mundo, crearon himnos pseudoreligiosos y escribieron un manual de escucha en el que era óbice el canto comunal.

Es decir, reestablecieron la colectividad frente al individualismo. Y el público lo aceptó, en parte porque sus discos eran buenos (o sobresalientes en el caso de “Funeral” y de “Reflektor”) y porque eran consecuentes: La propia banda era un colectivo en el que todos se implicaban.

Esa reivindicación de unos valores a contracorriente frente al individualismo y la seducción de estos como una alternativa para el individuo era sólo una faceta de su atractivo. La otra era su estructura de culto con Will Butler y Régine Chassagne como líderes absolutos de mandato indisputado, padres de una familia en la que ningún hijo se atreve a alzar la voz pero que viven felices pues más que de yugo hablamos de orden.

Arcade Fire son en si mismos la oportunidad de formar parte de ese culto cerrado y “The reflektor tapes” una nueva llave para entrar y salir de él en forma de documental y concierto en vivo en dos deuvedés que forman el pack. Demos gracias al show porque la parte documental es densa y hasta críptica aunque al final de su visionado haya conseguido dar forma a un constructo original que logra explicar al grupo.

Más asimilable es el concierto grabado en la gira presentación de ese “Reflektor” que volvió a hacer de ellos la gran banda que fueron en sus inicios. Aquí están las grandes canciones que hacen iglesias de los pabellones y feligreses del público pop, en “The reflektor tapes” se obra esa transformación que más que milagrosa resulta filosófica.

Este deuvedé es el tipo de trabajo que Arcade Fire volvían a necesitar para subrayar quiénes son y acercar al espectador a su misterio en dos facetas, la interna del documental y la popular del concierto.

 

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