Automatics + Amphetamine Discharge (Wurlitzer Ballroom) Madrid 13/01/18

La promotora Indypendientes programó un cartel específicamente noventero, con la presencia de dos de esas bandas consistentes que dieron lustre a la escena nacional de hace veinticinco años. En cualquier caso, tanto Automatics como Amphetamine Discharge han mantenido activas sus constantes vitales, y ambos han publicado nueva música a lo largo del pasado año. Los primeros con el más que aceptable elepé Ruido Negro (2017), y los sevillanos con un sólido EP de cinco temas titulado Raise Your Adiction (2017). Aunque seguramente el principal aliado de ambas bandas fuese la nostalgia, y ésta motivó la presencia de un considerable número de aficionados en el céntrico local Wurlitzer Ballroom.

Amphetamine Discharge inauguraron la velada con un concierto muy serio, en el que su vocalista Aurora mantiene el toque a la hora de ejecutar una interpretación a medio camino entre las cualidades de The Breeders, Sleater-Kinney, Throwing Muses o incluso Echobelly (del otro lado del charco). Junto a ella, una banda que apuntala las canciones con consistencia y agresividad, manteniendo la esencia original del grupo, reverdeciendo viejos laureles y arrastrando en el proceso a un público encantado con el asunto. Entre el repertorio no faltaron temas convertidos en clásicos de toda una época como “Glamour” y “Just Wanna Kiss”, además de alguna sorpresa concretada en forma de revisión del “Stay With Me” de The Dictators.

Hace tiempo que Automatics cambiaron de cantante, apostando por alguien sensiblemente más joven que la media del grupo como es Raúl, que reemplaza así al original Lozano (centrado en su proyecto Murciano Total). Quizás fuese precisamente ese salto generacional tuviese que ver en el desenlace, pero lo cierto es que la diferencia de revoluciones entre unos músicos más centrados y la aceleración del mencionado vocalista fue patente durante todo el concierto. La circunstancia no fue impedimento determinante a la hora de disfrutar con el shoegazer y el post-punk del grupo, el mejor de su época a la hora de seguir sin disimulo los pasos de The Jesus & Mary Chain, Ride y compañía. Además de notables piezas del nuevo álbum del tipo de “Across The Nation”, “On A Ride” o “The Sound Of This Town”, la recuperación de cortes como “Watch Over You” o “Swayfest” por parte de los de Linares supo a gloria a todos los cuarentones de la sala.

En definitiva, velada de recuerdos y morriña desarrollada a generoso volumen, que también destiló de manera más o menos explícita parte de esa suciedad convertida en apetitosa veinte años atrás. Una noche ubicada además al amparo de un local como el Wurlitzer Ballroom, que se antoja idóneo para rememorar el espíritu de una década que (con todo merecimiento) ya comienza ya ser reivindicada con igual aprecio, convicción y cariño que los sesenta o lo ochenta.

Fotos: Fernando del Río

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