Baio – The Names (Glassnote)

 

En un principio podríamos estar hablando de un capricho puntual o de un proyecto paralelo, pero lo de Chris Baio, bajista de Vampire Weekend, va mucho más allá en este acertadísimo debut. Siempre ha confesado su atracción por las sesiones de DJ, habiendo hecho ya varios pinitos, especialmente desde que fijó su residencia en Londres. Ahora sentía que era el momento de encarar su primer trabajo en largo, tras un EP que supuso una buena piedra de toque pero que no llamó demasiado la atención.

Lo que más engancha de The Names (2015), cuyos adelantos ya nos hacían presagiar que estábamos ante algo serio, es su carácter hedonista y variado. Juguetea con descaro y puntería en los terrenos del pop más estándar no demasiado lejos de los de su banda madre (ahí puntúan notablemente “Sister Of Pearl”, “Endless Rhythm”, “Needs” o la titular “The Names”), siendo en los números dominados por la electrónica repleta de cacharrería y detalles delirantes donde triunfa con solvencia y marca la diferencia. Empezando por la poliédrica “Brainwash Yyrr Face”, desde ya uno de los singles del año, que podríamos describir como una marcianada con continuos sube y baja en lo que parecen ser tres canciones en una. Una montaña rusa donde se le puede imaginar con cara traviesa jugando como un niño con los Moogs como el que monta un Lego. Tampoco desmerecen “I Was Born In A Marathon” y sobre todo “All These Idiots”, himno sin discusión para cerrar raves indies. Siete minutos de auténtica celebración que se hacen cortos. Completa el póker la dulce “Scarlett”, delicado cierre para un disco fresco y enormemente divertido, un inesperado compendio de todo lo que hace del pop una solución incomparable para momentos delicados que se hace corto e invita a la escucha compulsiva. Aunque te lo imaginas más en un contexto veraniego, servirá seguramente de agradecido antídoto para días de frío.

Baio ha confesado que esto no significa que vaya a emprender camino en solitario indefinidamente, pero ha estado entrenándose buscando su momento para abrirse al mundo, y vaya si lo ha conseguido. Ezra Koenig y Rostam Batmanglij deberían espabilar para que el alumno aventajado no les coma la tostada en un futuro no demasiado lejano. A estas alturas, su grupo parece un all-star de artesanos pop con mirada vanguardista e indudable capacidad para dar en la diana.

 

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