BIME Live 2016 (Bilbao Exhibition Centre 28-29/10/2016)

Con su cuarta edición, el BIME LIVE se confirma definitivamente como cita otoñal obligada dentro del circuito de festivales internacionales, después de presentar un cartel espectacular que finalmente cumplió con las expectativas. Una selección que combinaba con naturalidad artistas consagrados (e incluso clásicos) con otros aún jóvenes pero igualmente consolidados, y también algunos nombres incipientes pero de contrastado interés y futuro más que prometedor. Ante tal nómina de bandas apetecibles resultaba inevitable que entre los horarios surgiesen algunas dolorosas coincidencias, obligando así a la difícil elección. Finalmente, este fue nuestro paso por el evento vizcaíno.

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VIERNES 28/10/16

Edwyn Collins

La presencia de Edwyn Collins fue confirmada en la ultimísima tanda confirmaciones del festival, y generó una enorme alegría entre los aficionados más veteranos. El escocés presentó una selección de sus grandes éxitos en el habitual formato semi-acústico que trabaja desde que una hemorragia cerebral le dejase unas evidentes secuelas hace ya años. Así, el ex Orange Juice se acompaña de dos guitarristas y un saxofonista/teclista que amparan su propia interpretación, aún sentida y emocionante. Bello y precisamente emotivo fue el paso del mítico vocalista por Barakaldo, después de desnudar sus canciones y ser capaz de mantener la intensidad y fuerza de esas versiones originalmente electrificadas. Unas maneras que evidenciaron aún más el preciosismo inherente de canciones como “Losing Sleep”, “Rit It Up” (recuperada de la época de los Orange Juice) o la archiconocida “Girl Like You”.

PJ Harvey

PJ Harvey se convirtió en artista de culto hace ya tiempo, y en ésta su enésima reinvención creativa -la que se desprende de su reciente álbum The Hope Six Demolition Project (2016) y sus posteriores presentaciones en vivo- apunta a una épica emocionante y cerca de la masificación pero no reñida con la habitual profundidad de su obra. Unas intenciones trasladadas por la británica al escenario, con puesta en escena incontestable y espectacular tanto visual como interpretativamente. Acompañada por una decena de músicos (entre los que se encuentran nombres tan destacados como John Parish o James Yorkston), la vocalista desplegó todo su poderío ejecutivo centrándose en los temas de sus dos últimos trabajos, el mencionado The Hope Six Demolition Project (2016) y el espléndido Let England Shake (2011). Un concierto apabullante, poderoso y por momentos estremecedor, situado en un marco no del todo idóneo, que hizo inevitable meditar acerca de cuáles serían las maravillosas consecuencias de disfrutar de tal espectáculo en distancias más cortas.

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(Foto: Ignacio Urrutia)

The Horrors

Lejos quedan ya los días en los que unos incipientes The Horrors eran más conocidos por destrozar las pequeñas salas en donde actuaban que por su propia música. La banda liderada por Faris Badwan se ha convertido una de las más fiables del actual revival post-punk con querencia por la psicodelia, alargando esa solvencia a su presencia sobre las tablas. El quinteto ofreció una actuación pretendidamente oscura y densa, pero siempre cuidada al detalle y trabajada en todos sus frentes. Una oscuridad creciente que picoteó de entre toda su discografía, evidenciando que el repertorio de los ingleses tiene ya peso propio gracias a piezas como “Mirror’s Image”, “Sea Within a Sea”, “I Can See Through You”, “Still Life” o la definitiva “I See You”.

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(Foto: Ignacio Urrutia)

Suede

Tal y como vienen haciendo en los últimos meses, Suede ofrecieron en Barakaldo dos actuaciones bien diferenciadas. Por un lado interpretaron al completo su último e inspirado álbum “Night Toughts” (2016) situados detrás de una pantalla en la que se proyectó la película de Roger Sargent que acompañaba al disco y lo convertía en obra audio-visual. Los músicos se entremezclaban intermitentemente con las proyecciones, en un efecto hipnótico y de gran profundidad que, como cabía esperar dado el entorno, no todos supieron apreciar o incluso entender. Mucho más directa (y apta para todos los públicos) fue la segunda parte de su concierto, en el que el quinteto liderado por un Brett Anderson eléctrico ejecutó de manera tradicional y con su habitual energía y poder escénico clásicos como “So Young”, “Metal Mickey”, “Trash”, “Beautiful Ones”, y alguna rareza como la cara B “Painted People”. Los londinenses estuvieron enromes en ambos casos, y demostraron por enésima vez que su regreso estaba más que justificado.

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(Foto: Ignacio Urrutia)

Belako

Belako ofrecieron el habitual concierto marca de la casa, tanto que por momentos incluso parecía que llevaban el piloto automático puesto. En cualquier caso, el grupo volvió a mostrar una puesta en escena visceral y juvenil, consolidada ya como una de las formaciones de la escena nacional plena en solvencia sobre un escenario. En la consecución tiene mucho que ver su descaro y despreocupación, además de poseer canciones tan válidas como “Nomad” y “Track Sei” o “Sea Of Confusion”, que derivan fácilmente en euforia. Y es que el grupo disfruta de un valioso equilibrio entre lo pegadizo y lo musculoso, en una fórmula refrendada con el que ha sido su segundo álbum, “Hamen” (2016). El cuarteto sigue evidenciando que hábitat natural son los escenarios y, mientras mantengan la frescura, seguirán cumpliendo en cualquiera de sus citas.

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(Foto: Ignacio Urrutia)

SÁBADO 29/10/16

Toy

TOY se afianzan con “Clear Shot” (2016), su tercer álbum de estudio en solo cuatro años, como una de las bandas más atractivas de la actual escena psicodélica. Un título que también confirmaron en directo a través de una actuación impecable, agresiva y sin embargo detallista en extremo, donde cada elemento cuenta y aporta a la canción. Su presencia dejó a su paso un generoso número de amplios desarrollos, cambios de ritmo y pasajes hipnóticos, después de nutrirse sin prejuicios de otros géneros como shoegazenoise o krautrock. La suya es una fórmula infalible que brilla sin intermitencias, y que, gracias a su juventud y su creatividad desbordada, los señala como una de las realidades más esperanzadoras y apetecibles de la actual escena. De hecho y hablando en términos de popularidad, apuntan a banda grande de verdad en un futuro no muy lejano.

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(Foto: Ignacio Urrutia)

Lambchop

Lambchop también tienen nuevo disco, y en el festival presentaron varias de las canciones incluidas en “FLOTUS” (2016), que verá la luz en los próximos días. La formación demostró su gusto por esa peculiar mezcla de country-folk que llevan años trabajando con maestría, ubicados además en el mejor escenario del festival (el Antzerkia). Fue una actuación concretada en formato de trío (con bajista y pianista flanqueando al artífice del proyecto), y guiada en todo momento por el genio de Kurt Wagner, que de manera puntual también puso de manifiesto su gusto por la experimentación. El suyo fue, en cualquier caso, un concierto cargado de delicadeza, nostalgia, minimalismo y trascendencia, que precisamente tuvo su principal potenciador en la magia de cada uno de sus elementos al contacto con la reconocible interpretación vocal de Wagner.

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(Foto: Ignacio Urrutia)

Wild Beasts

Wild Beasts bien podrían considerarse uno de esos grupos paradigma de modernidad, en un calificativo conquistado entrega tras entrega y refrendado a conciencia con su último disco. Los británicos presentaron en directo las canciones de Boy King (2016), su quinto álbum de estudio, y ofrecieron su peculiar visión del actual revival ochentero traducido en indie-pop, siempre respetando la peculiaridades de su propia música. El combo inundó así el recinto con unos sintetizadores y teclados que compartieron protagonismo principal con las interpretaciones vocales. Los británicos han sacrificado distintivo diferenciador, y su concierto resultó entretenido pero sin alcanzar mayores logros más allá de momentos álgidos como “Big Cat”, “A Simple Beautiful Truth” y la siempre maravillosa “All The King’s Men”.

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(Foto: Ignacio Urrutia)

The Divine Comedy

Neil Hannon y su séquito tomaron el relevo de Lambchop en el escenario Antzerkia, y lo hicieron para ofrecer una actuación sencillamente perfecta y deliciosa. El irlandés presentaba el notable Foreverland (2016), su undécimo disco al frente de The Divine Comedy, pero (a parte de un par de concesiones bien elegidas) prefirió tirar de una irresistible retahíla de clásicos con los que hacer levitar al público sobre sus asientos. Por el extenso camino (hasta quince canciones llegaron a sonar) quedaron “Generation Sex”, “Something For The Weekend”, “At The Indie Disco”, “The Frog Princess” o una “Tonight We Fly” espectacular y emocionante. El suyo fue un concierto de impecable interpretación, cargado de humor (hasta dos veces se disfrazó el vocalista) y fina ironía, que terminó convertido en un encantador y precioso cuento con final feliz. Concretamente, ese del músico que demuestra que el pop elegante y atemporal puede llegar a emocionar hasta la lágrima.

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(Foto: Ignacio Urrutia)

Moderat (por Juan M. Caballero)

Moderat sencillamente dieron uno de los mejores conciertos del festival. Inmersos en su constante estado de gracia, los alemanes ofrecieron un espectáculo potente y emocionante. Huyendo del efectismo descontrolado, y apoyándose en unos visuales hipnóticos, con un montaje de láser sencillamente perfecto y comedido, consiguieron que las almas del numerosísimo público congregado subieran y bajaran a su antojo. Tan seguros estaban de su habilidad que se deshicieron de “Running”, uno de sus más claros himnos, a las primeras de cambio. Pero es que igual daba que rebajaran el tempo o acelerasen los bytes, no podemos decir más que el espectáculo fue impecable. Y eso que tuvimos que soportar veinte minutos de retraso, que no sabemos si fue descontado de la duración normal del concierto. Hasta The Chemical Brothers, que actuaban a continuación, tuvieron que esperar el fin de Moderat, para hilar con sus canciones casi a continuación. Y esto desde luego no favoreció la batalla de las siempre odiosas comparaciones. Porque desde luego que el caballo ganador se fue para Berlín. Y si de emoción se trataba la jugada, el broche de oro lo dieron con “Bad Kingdom”, la música electrónica nunca fue tan humana.

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(Foto: Ignacio Urrutia)

The Chemical Brothers

Tom Rowlands y Ed Simons cogieron el testigo (casi literalmente) de Moderat, para ofrecer su habitual actuación de interminables subidones tirando de tablas y oficio. Claro que el triunfo resulta más sencillo cuando se ampara en proyecciones espectaculares, siendo éstas sólo las primeras de un sinfín de efectos más. De este modo el concierto de The Chemical Brothers resultó espectacular desde el punto de vista visual, mientras que las remezclas de sus propios temas lucieron más como banda sonora del despliegue tecnológico que como auténticos protagonistas de la velada. Es el truco que habitualmente maneja el dúo británico en sus actuaciones, seguramente cuestionable desde el punto de vista de la ejecución, pero de una probadísima efectividad en el ámbito de un evento masivo y ya bien entrada la noche. Se supone que, por tanto, habría poco que objetar al respecto.

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(Foto: Ignacio Urrutia)

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