Bronco Bullfrog – Magic Festival, Bar La Traviesa (Torredembarra (Tarragona))

Por quinto año consecutivo, en Torredembarra (Tarragona) se ha celebrado el Magic Festival, la 5ª Muestra de Artes Psicodélicas, donde, durante cinco días han actuado grupos como Carrots, Neil’s Children o Bronco Bullfrog. Hasta allí fuimos para ver este trío inglés en el fantástico recinto que se había preparado para la ocasión. Ambientación setentera, luces de neón, espirales y cintas de colores como decoración en el escenario convertían el bar La Traviesa y su terraza en un microcosmos retro lleno de matices psicodélicos que te transportaban muchos años hacia atrás. Y no sólo era la decoración; el ambiente que allí se respiraba no era el de otros festivales. El olor a incienso, la lluvia de pompas de jabón y los tenderetes con regusto hippie nos daban cuenta de que estábamos en un sitio diferente, lejos de los festivales que solo buscan las aglomeraciones y la histeria colectiva.

Bronco Bullfrog salieron al escenario a la hora de las brujas. Salieron después de las actuaciones de Myowngravity, un grupo cuanto menos de apariencia extravagante que hicieron lo que pudieron delante de un escasísimo público. Rock, pop y electrónica a grandes dosis para ir calentando motores. Les siguieron Fuzz Machine, trío madrileño de rock distorsionado y salvaje, que ya contaron con algo más de público.

Pero la gran expectación de la noche eran Bronco Bullfrog. Andy, Louie y Mike salieron al escenario muy preocupados por el sonido; de hecho, lo habían estado desde que llegaron al recinto, una hora antes de tocar, pero la verdad es que no tenían por qué estarlo. Desde la primera nota, sonaron impecable, y durante todo el concierto transmitieron esa magia armónica y melódica de la que pocos grupos pueden presumir. No es que sólo los instrumentos sonaran bien, es que tanto la voz de Andy en solitario como la conjunción de las tres no perdían ni uno de sus delicados matices.

Desde primer momento se creó una complicidad con su público, que siguió con mucha atención cada uno de los temas. No se trataba de presentar álbum; se trataba de tocar y pasarlo bien, y eso hicieron. Plantearon un directo muy potente y de su actitud se desprendían muy buenas vibraciones. Incluso las canciones con trasfondo más pesimista dejan un regusto muy agradable y positivo.

El concierto fue in crescendo. Desde los temas de sus primeros álbumes, Bronco Bullfrog y Seventythirtyeight, a las de The Sidelong Glances Of a Pigeon Kicker. Barnaby Slade, la que abre este trabajo, fue una de las más aplaudidas. Curiosidad: este tema sonará en un capítulo de la serie ‘Un paso adelante’, o, como ellos lo llamaban, una especie de ‘Fama’. Sus pegadizos estribillos, sus ritmos ascendentes y un sonido que, según avanzaba la noche, iba cada vez a mejor, convirtieron esta actuación con pocas pretensiones en una gran fiesta de música y magia, que al cerrar los ojos nos transportaban a paraísos inexplicables con el mismo espíritu de antaño. Una noche de la que salimos con muchas ganas de vivir y con la incertidumbre de no saber por qué no son profetas en su tierra. Estos ingleses, siempre tan suyos.

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