Buzzcocks + Monte Del Oso (Joy Eslava) Madrid 13/05/2016

Enmarcado dentro del festival madrileño, Sound Isidro, se encontraba una de las dos únicas actuaciones de los Buzzcocks,  que venían a celebrar su cuarenta aniversario,  en España. Antes, a una hora nada española para conciertos (las 20:30), salían a defender su último trabajo discográfico los pamploneses Monte del Oso. Ya fuera por la comentada hora, o por la costumbre de no hacer mucho caso a los teloneros cuando estos abren para unos artistas esperados, el caso es que el trio norteño tenía que enfrentarse a una escasa y algo fría (al principio) audiencia.

Y eso que su última entrega, de título críptico, Existen moscas que se relajan durante el vuelo, ofrece doce canciones merecedoras de toda atención. Es inevitable, al verlos en directo, acordarse de bandas queridas por los que disfrutamos musicalmente los noventa: Automatics, Planetas, Dinosaur J.R, Anphetamine Discharge… parecen sus armas en directo y parece que no lo disimulan, sin renunciar a un sello personal que pasa por la pegada de una base rítmica contundente y precisa, mientras una guitarra desbocada desata la “mundial”. Lo dicho, habrá que verlos en otras circunstancias.

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Inmediatamente después (todo muy puntual sobre los horarios anunciados) salían a escena los de Manchester, bajo la atenta mirada de ellos mismos en el escenario, impresos sobre una gran lona que anunciaba el comentado 40 aniversario de su nacimiento. Cuarenta años desde aquel concierto de los Sex Pistols en Londres que unos alucinados Pete Shelley y Howard Devoto vieron y decidieron montar su propia banda. Y casualidades, o no, del devenir de la vida, uno de los culpables, si no el culpable absoluto de que esos dos jovenzuelos montaran sus Buzzcocks, también estuvo actuando en la misma sala la semana pasada. La diferencia entre John Lydon y sus PIL y el cuarteto de Manchester, es que el primero se fue por los caminos de la experimentación musical y los Buzzcocks siguen empeñados en regalarnos melodías atemporales y pildorazos urgentes, y lo siguen haciendo con acierto. Buena prueba de ello es su último trabajo, The Way (2014) que ya vinieron a presentarnos el año pasado, que ya no es que sea sólo un disco digno, es que es un gran trabajo.

Uno va perdiendo la cuenta que ha visto a los Buzzcocks en directo, pero una cosa sí puedo decir sin miedo a equivocarme: Pete Shelley y Steve Diggle nunca defraudan, acompañados de los que ya son sus fieles escuderos desde hace años, a la base rítmica, Crish Remington y Danny Farrant, bajo y batería, respectivamente. Aunque sea luchando contra un sonido paupérrimo, propiciado por una ecualización infame, y lo dice uno que estuvo en diferentes puntos de la sala, buscando un sonido decente como el que busca el Santo Grial. Cualquier otro artista hubiera parado la actuación o hubiera hecho algún gesto hacia la mesa de mezclas, pero estos cuatro pertenecen a la estirpe del auténtico Rock & Roll, el que no deja espacios y mantiene la tensión, como una buena película, durante cada minuto.

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Y es que, como en la historia del Cine, Pete y Steve conforman la pareja imperfecta, perfecta, y como en las mejores “Buddy Movies”, se complementan de lujo. Steve, el simpático histrión, con la guitarra en danza por todo el escenario, confraternizando con el respetable, Pete, el tipo duro, que nunca esbozó una sonrisa, pero que mantiene el peso de los temas y lleva la voz cantante.

En cuanto al setlist, hubo variaciones en cuanto al del año pasado, dejando bastante de lado su comentado último disco, entendemos que por la celebración del cuarenta aniversario y no porque los temas no funcionen en directo. Al final de este tocaron solamente “People are Strange Machines” y “It´s not you”. Así, repasaron cortes de discos como Singles Going Steady, la recopilación de sencillos editada en 1979, del que tocaban “Harmony in my Head”, “Love you More”, “Noise Annoys”, “Orgasm Addict”, “Promises”, “What do I Get?” y “What Ever Happened to?”.  También recordaron Another Music in a Different Kitchen, del que disparaban: “Autonomy”, “Fast Cars”, “I Don´t Mind” y “Moving Away from the Pulsebeat”.

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Sonó también su primer single, de 1977, Spiral Scratch. Del Different Kind of Tension caía, “You Say you don´t Love Me”, para regocijo y locura general en la sala, y del Love Bites, del que una joven, que ya ha experimentado ver a una banda que cumple el doble de años que ella, llevaba una copia en primera fila para se lo firmaran, sonaban “Ever Fallen in Love” y “Nothing Left”. También, en representación de los comienzos de la década de los 2000, tocaron “Sick City Sometimes”.

Final acelerado con un Steve casi lanzándose al público, y los dos más jóvenes de la banda haciendo fotos y grabando vídeos de los agradecidos fans. ¿Sería muy manido usar la frase: “Aquella noche el Rock & Roll salvó mi vida”? Quizás sí. Cambiémosla: “Aquella noche, Buzzcocks salvaron mi vida”.

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