Cass McCombs – Mangy Love (Anti-[PIAS])

Cass McCombs es uno de esos alquimistas sonoros dotados con especial habilidad para definir canciones complejas y alejadas de la alineación, que beben de fuentes diversas pero cuyo aspecto definitivo resulta tan apetecible como accesible. Es el resultado de completar un conjunto de temas de apariencia sencilla pero composición tremendamente elaborada que, en cualquier caso y en pleno logro, lucen como atemporales (aunque muestren cierta preferencia por los 70).

El octavo disco de estudio del californiano cumple, de nuevo, con todos esos parámetros, amparado siempre por una calidad muy por encima de la media. El vocalista disfruta enrevesado (en dosis siempre meditadas y hacia diferentes direcciones) el pop del que parte, y a través de esa obsesión consigue enriquecer todas y cada una de las doce piezas que convierten al presente álbum en uno de los mejores de toda su carrera.

Mangy Love (2016) despliega una madurez inquieta y algo despreocupada, convirtiéndose en una obra adictiva e irresistible. Sucede desde la clásica elegancia del single “Opposite House” (con Angel Olsen) hasta la lennoniana “Rancid Girl”, pasando por la delicadeza de “Medusa’s Outhouse” o los seis hipnóticos minutos de “Low Flyin’ Bird”. McCombs forma parte (de uno u otro modo) del mismo club que nombres como Destroyer, Christopher Owens, Kevin Morby o M. Ward, artistas todos ellos distinguidos pero inquietos, que hacen un arte de ese gusto por el detalle diferenciador.

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