Cassius – 15 Again. (EMI)

El French touch, ¿recuerdan? A finales de los años 90, nuestro país vecino se revelaba en el mapa como el lugar ideal en el que clavar la chincheta de la escena electrónica más chic del momento. Fue la época de pleno apogeo artístico y comercial de artistas como Air, Daft Punk, Dimitri from Paris o Cassius, dúo formado por Phillippe Zdar y Boombass, que alcanzaron su momento de gloria en las listas de medio mundo con su canción “Cassius 1999”. A partir de ahí, dos álbumes: 1999 (1999) y Au Rêve (2002), que dejaban la impresión de que se desenvolvían mejor en el formato sencillo (en el que siguieron acertando puntualmente) que en el de larga duración. Su tercer intento, 15 Again (2006), no es una excepción.

A estas alturas, en lugar de buscar el consabido disco de madurez, deciden volver, como anuncia el título, a los quince (años, se supone), en un afán por no perder la inocencia y la frescura supuestamente intrínsecas a la adolescencia. Para ello, se siguen rodeando de sus viejos colegas (Etienne de Crecy, antiguo compañero en Motorbass, o Guy-Manuel de Homem Christo, de Daft Punk), incorporando también a la pandilla a algún nuevo insigne, como Pharrell Williams, que canta y ayuda en la composición en “Eye Water”, y graban el álbum en tan sólo tres semanas y en un lugar tan eminentemente hedonista como Ibiza.

El problema es que la juventud, por muy fingida que sea, es una época repleta de dudas, y a veces no hay nada peor que no saber a qué jugar o no saber lo que uno quiere hacer realmente en la vida, o en la música. Así, nos encontramos con temas de apenas tres minutos frente a algunos de más de ocho; con acercamientos al funk (“Rock Number One”), al R&B (la citada “Eye Water”), al electro (“Cactus”) o al techno-house más ortodoxo (“Jackrock”). Y todo eso trae como consecuencia, a pesar de que cuentan con un hit tan incontestable como “Toop Toop”, un álbum deslavazado y la preocupante sensación de que todavía siguen buscando el camino a seguir. En realidad, como cuando tienes quince años. Tal vez fuera ése, precisamente, el propósito, pero es duro ser eternamente joven, y si no que se lo pregunten a Peter Pan.

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