Ceremony – Zoo (Matador)

El impacto del hardcore perdura en la siempre contraculturalmente avanzada California. Desde San Francisco, Ceremony reivindican con voz firme la vigencia del punk americano surgido en la costa oeste a principios de la década de los 80.

La influencia de Black Flag en toda la escena apenas se ha disimulado con el paso de los años. Puntales en la definición del hardcore, Zoo (Matador) recoge los frutos de aquella redefinición estética del punk llevada a cabo por Greg Grinn, de la que surgieron discos tan sólidos como Damaged (1981). Ceremony, junto a Fucked Up, atesoran su condición de reencarnación de los padres del género, en su versión más encabritada y con la inherente carga de compromiso político.

Pero diferencia de los canadienses, que expanden su abanico sonoro con guiños al noise y la psicodelia, los de San Francisco campean a sus anchas por el punk más visceral y primigenio. En 2006 presentaron Violence-Violence,  un trabajo con trece temas y poco más de trece minutos de duración. Zoo no alcanza tal extremo, pero mantiene el espíritu de la gestación hy-enegry de los MC5 o The Stooges, que desembocó en el sonido más áspero del hardcore californiano, mas temperamental que el que analizaba los acontecimientos desde puntos de vista más profundos y estéticos en Nueva York.

Arrogante, crudo y en algún momento con melodías arrebatadoras más cercanas a Bad Religion o Descendents, sus únicas y comedidas salidas de guión son tímidos acercamientos al post-punk británico de The Fall o Wire.

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