Chameleons Uk + Sixth June (Sala Copérnico) Madrid 5/05/18

Llenazo en la sala Copérnico para ver a The Chameleons, en un concierto organizado por la promotora Sturm Promotions. Aunque siempre se ha identificado a The Chameleons como parte de lo que se dio en llamar la Mac Brigade dentro del ámbito siniestro, hay mucho más en su ADN. En su virtuosismo se encuentra lo mejor del indie de guitarras británico de los 80, el espíritu C86 y más allá. Es uno de esos grupos que (como The Sound) no se sabe muy bien por qué, no llegaron a ser superestrellas, cuando se lo merecían de sobra por calidad.

Es curioso cómo en la gris Manchester de los primeros 80 surge un grupo con la capacidad lírica de Chameleons, entendiendo lírica como el componente onírico, evocador de Mark Burgess & compañía. Chameleons pusieron grandes dosis de lirismo y ese punto de desencanto con el ya extinto imperio inglés al servicio de un sonido prístino con un punto oscuro, que evidentemente les ha ganado un sitio muy especial en las afecciones del público siniestro, que era abrumadora mayoría en la sala.

Ejercían de teloneros Sixth June, una de las revelaciones de los últimos años en lo que a electrónica oscura se refiere. Mientras que en disco suenan muy efectivos y potentes, con temazos muy, muy pinchables y bailables, en directo me resultaron un tanto insulsos. Solo al final de su set consiguieron remontar algo su actuación.

Chameleons salieron a darlo todo desde el principio, saliendo al escenario con “Don’t Fall”; empezar directamente con uno de sus temas más celebrados ya dejaba bastante claro por dónde iba a transcurrir el concierto.

Mark Burgess puede parecer un hooligan cualquiera pero sus letras evidencian unas inquietudes y un olfato para la palabra justa realmente notable. Hay una distancia tremenda entre lo horrorosas que son las portadas de los discos y su inmaculado contenido musical. Por suerte, aquí lo que importaba era la música. La banda sonó muy, muy bien, cohesionada y con actitud, y el sonido de la sala estuvo a la altura.

Siguieron en impecable ejecución buena parte de los hits del grupo; “A Person isn`t Safe Anywhere These Days”, “Monkeyland”, unieron el pop más saltarín con la introspección en la tremenda “Looking Inwardly”, tras la que prendieron fuego a la sala con “Perfume Garden” y la muy coreada y gastada hasta la saciedad en garitos siniestros “Up the Down Escalator”.

Les sobran los temazos y fueron cayendo inexorablemente “Swamp Thing” y su inconfundible riff, “Paradiso”, “Mad Jack”, “Soul in Isolation”, la maravillosa “Second Skin”, que fue de las más celebradas, o “Singing Rule Britannia”. Con una muy energética “In Shreds”(que incluso superó en intensidad a la versión LP) pusieron fin al concierto, para volver a los pocos minutos para el obligado bis, que empezó con una gloriosa “The Fan and the Bellows” y acabar, curiosamente, con “Nostalgia”, que es en buena medida lo que llenaba la sala. Ahora bien, nostalgias como esta, las que quieran, porque el concierto fue de 10. Volveré a verles siempre que pueda. Tomorrow, remember yesterday…

 

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