Claptone – Charmer (Different Recording – PIAS)

Me introduzco en este loop continuado a la par que adictivo que supone el primer álbum de Claptone. Tras esa máscara veneciana, un tanto oscurantista y recurrente, se esconde uno de los DJs de la escena electrónica alemana.

Afincado en Berlín, lleva publicando maxis desde el año 2011, pero no fue hasta el 2012 cuando su nombre comenzó a saltar al mercado internacional. Su capacidad para saber moverse y establecer lazos entre un variado y ecléctico grupo de artistas del indie y la electrónica le ha proporcionado un puñado de temas que bien merecían un álbum en condiciones. Y aquí está: Charmer.

Durante los 13 temas que componen este trabajo el denominador común, como decía más arriba, es un loop de house popero que, lejos de resultar pesado, se convierte en toda una sesión de electrónica que bien podríamos escuchar una y otra vez en uno de esos atardeceres playeros que tanto nos gustan. Pero este álbum no solo es para los adictos al house de festivaleo y la cultura de club. Es más, imagino a la familia entera bailando y canturreando cada uno de estos temas alrededor de una divertida tarde de relax.

Uno de los claros ejemplos de esto es sin duda el que fuera adelanto del álbum, “The only thing”, con un estribillo repetitivo hasta morir que bailarías en trance incluso si durase 10 minutos más. Claptone, cuyo salto a la fama se acrecentó gracias al logradísimo remix de Gregory Porter, (“Liquid Spirit”), que fue uno de los temas más charteados en Beatport y protagonizó las noches ibicencas del pasado verano, tiene unos cuantos nombres que le acompañan en repetidas ocasiones durante Charmer: Nathan Nicholson, (The Boxer Rebellion), Jaw, (dOP), Peter, Bjorn & John, Jimi TenorJay-Jay Johanson o Clap Your Hands Say Yeah entre otros.

Algunos de los temas fueron grabados anteriormente para el sello Exploited, en el cual Claptone comenzó su andadura: “Dear Life”, “The Music Got Me”, así como los singles “No Eyes” y “Ghost”. Todos ellos éxitos en la escena house de Berlín. Y “Your Body”, junto a Bavanandan, que es otro de esos himnos al sol y la playa, el ‘buenrollismo’ y la fiesta non-stop.

Sin duda, Charmer es un buen ejemplo de lo que sería volver al sonido vintage del house de antes, quizá un tanto ‘popeizado’y modernizado, con una melodía que te engancha como un huracán de calor y te suelta en medio de un remolino de gente bailando hasta morir del cansancio. Un combo indie-house que adorarán incluso quienes no suelan codearse con la electrónica. Irremediablemente magnético.

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