Cuando el rock y el juego se encuentran

Somos muchos los que amamos el rock, pero sólo unos pocos tienen la habilidad para hacer de él un arte. No todos estamos hechos para tocar la guitarra o la batería, y si bien la mayoría sólo quiere poder escuchar cómo otros lo hacen, algunos desearían tener la suficiente maestría como para convertirse en leyendas.

No es fácil, en absoluto, pero el juego ha sido capaz de hacernos sentir en la piel de un rockero a través de títulos tan míticos como RockBand. La PlayStation cobró un valor añadido en el momento en que SingStar y RockBand, con sus periféricos, entraron en escena. No olvidemos tampoco el Guitar Hero. No hacía falta haber estudiado música para lograr acertar algunos riffs. La fiebre por este tipo de juegos ha llegado lejos, pero si nos damos cuenta, con la llegada de los smartphones y sus pantallas multitáctiles nos hemos acomodado un poco, y también nos hemos vuelto más reacios a desembolsar 100€ por un accesorio o periférico que sólo podemos emplear en dos o tres títulos, y hemos pasado a jugar con el Smule, sea tocando el piano o desgañitándonos usando como micro un iPhone.

Sin embargo, no es el único tipo de juego que ha triunfado con el rock por bandera: aquellos basados en la imitación o el role playing también tienen muchos adeptos. Incluso en los casinos en línea y en las salas físicas podemos encontrar la nueva máquina tragaperras Rockstar, que se diferencia de otras relacionadas con el rock porque, si bien homenajea a grandes iconos como Slash, convierte al jugador en el protagonista, a través de una experiencia con buenos gráficos y vídeos muy realistas. Aquí la acción se desarrolla en el escenario y el rock no es simplemente la banda sonora del juego: creamos música con cada movimiento.

Toda la iconografía está relacionada con el negocio de la música: contratos de discográficas, entradas a conciertos, partituras, discos de oro o de platino y, por supuesto, instrumentos musicales. Está disponible tanto para móviles como para ordenadores, independientemente del sistema operativo, porque además de poderse descargar, se puede jugar online. Es gratuita pero por supuesto si queremos ganar dinero real, también deberemos apostarlo, aunque siempre podremos beneficiarnos de un bono de bienvenida.

De cualquier manera, el rock está irremediablemente ligado al mundo de los videojuegos aunque sólo sea introduciendo la banda sonora en ellos. Los juegos de conducción como FlatOut 2 casi siempre ponen el rock como telón de fondo, con grupos tan icónicos como Mötley Crüe o Supergrass. Curiosamente, en FIFA 2004, uno de los temas elegidos para dar ritmo al fútbol fue “Burn Burn” de LostProphets. Y es que si buscamos liberar adrenalina, el rock es un buen conductor que puede cambiar drásticamente la perspectiva de la situación en un juego de cualquier género.

Por supuesto, también existen otro tipo de juegos relacionados que jamás se nos habrían ocurrido. Parece que, de alguna manera, el mercado ha querido iniciar a un sector femenino y adolescente en el mundo rockero con títulos tan explícitos como Maquilla a la Banda de Rock, juego también gratuito tipo flash al que probablemente termine jugando público de todo tipo. El tope lo pone la imaginación, y hoy día, con el nivel de desarrollo alcanzado por el software, seguramente seguiremos sorprendiéndonos de lo que puede dar de sí la relación entre el juego y el rock.

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