Damien Lott – Damien Lott (Absolute beginners)

Como un alfarero retirado del mundo ha ido pergeñando poco a poco Carlos Soler, el nombre detrás de Damien Lott, su álbum de debut. Sin prisa, sin necesidad de demostrar nada a nadie. El resultado ha sido una cuidada pequeña gran obra de pop pluscuamperfecto.

Destacan unos elaborados arreglos de viento y cuerda en comunión con melodías y coros extraordinarios que igual remiten a los inevitables de siempre (Beach Boys, Beatles) que a nuevos maestros, o ya no tanto, según se mire, como Teenage Fanclub o Nada Surf.

Mucho mimo el empleado en un trabajo que hace de cada canción un mundo propio, a veces dotando de empaque y robustez a los temas como en la trepidante “Double mono”, o la grave “Good intentions (go to hell)”; u otras parapetados por el brío vocal de Lott a las formas del mejor Matthew Sweet (“Diluvio”).

En el apartado lírico asoma la angustia que produce el hecho de elegir, e irremediablemente con ello renunciar. La belleza que destila y me retrotrae a The Byrds de “Quien soy” y la efectiva melodía de “Pascua” son aciertos que deberían abrir paso a Damien Lott de forma rotunda.

Los sutiles apuntes de gran guitarrista y un omnipresente bajo elástico son el resto de bazas con las que cuenta este genio de andar por casa. Eso sí, el combinar castellano e inglés en las letras del mismo disco acaba dispersando algo la escucha, y puestos a elegir, me quedo con su exposición anglosajona, cosa lógica por otra parte dado la costumbre y herencia cultural de este tipo de sonido.

La pureza salvaje de un espíritu expansivo que lo entrega todo sin saber si volverá a poder hacerlo.

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