Dean Allen Foyd – Sala La Boite (Madrid)

Dean Allen Foyd son un cuarteto sueco amantes de la Psicodelia que sacaron su álbum debut el pasado año 2012, acaban de editar su segundo asalto en forma de E.P (Road to Atlas) y decidieron embarcarse en una gira por toda Europa para mostrar sus armas. A Madrid llegaron el pasado siete de marzo, a la sala La Boite, con sus inusuales vestimentas, sus guitarras marcianas (el cantante y guitarrista usa una Fender Strato para zurdos pero que curiosamente usa como diestro) y sus locos cacharros; un teclado y un curioso órgano portátil personalizado, por no hablar de la preciosa batería Ludwig.

La nota de prensa de Dean Allen Foyd prometía que la banda suele ofrecer un espectáculo diferente en cada actuación y así se encargó de anunciarlo, en perfecto castellano al principio de la actuación, el guitarrista y vocalista Francis Rencoret, más tarde nos enteraríamos que el susodicho estuvo viviendo en Madrid con su familia cuando era un niño. Y así fue, el set de Dean Allen Foyd  fue un concierto plagado de improvisaciones, dando un trato y duración diferente a cada canción en comparación con las grabaciones.

A pesar de que algunas canciones fueron incluso difíciles de averiguar en un principio, pudimos disfrutar de la práctica totalidad de su nuevo E.P, incluyendo, lógicamente, la que da título al disco, mezclado con su primer trabajo; The Sounds Can Be So Cruel, también en la discográfica Crusher.  Aunque las influencias que esgrimen son innegables: los primeros Pink Floyd, Jefferson Airplane o 13th Floor Elevators, también lo es el hecho de que imprimen su propio carácter propiciado por esa manera de cantar de Francis y la base rítmica arrolladora, prestando especial atención al batería Wille Alin.

Ya casi al final del concierto, la cabeza visible del grupo se encargó de explicar que el mencionado batería y el teclista Erikk Petersson son músicos profesionales de Jazz, dejando el escenario para ellos solos en una Jam Session perfecta, antes de que el grupo en su totalidad saliera a emprender el último tramo de su concierto madrileño.

Psicodelia sí, pero también: Blues, Garage, Jazz e incluso Soul, todo un amplio abanico de sonidos perfectamente ejecutados por una banda que, viniendo del frio, hacen que cualquier escenario se derrita a su paso. Atentos a ellos.
 

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