Depeche Mode – Playing The Angel (Mute/EMI)

Depeche Mode saben como pocos fidelizar al gran número de fans que les acompañan desde hace 25 años, y sobre todo, cómo hacer del lanzamiento de cada nuevo trabajo todo un acontecimiento. Hace cosa de 6 meses, al anunciar nuevo álbum para el mes de octubre, pusieron a la venta las entradas de su mastodóntica gira mundial que prácticamente agotaron sin que nadie conociera sus nuevas canciones. Desde entonces, en una brillante estrategia de marketing, iban desvelando los detalles con cuentagotas: que si una mezcla entre Violator (90) y Songs Of Faith And Devotion (93), que si sería la primera vez en más de dos décadas en la que Martin Gore compartiría composiciones con Dave Gahan,… a lo que tuvimos que sumarle la publicación de un single apabullante como “Precious”, con el que la espera comenzó a convertirse en molesta.

Una vez desvelado el misterio nos encontramos con Playing The Angel, un disco incómodo y denso, en el que volviendo a ahondar en sus temáticas habituales (amor, sexo, religión,…) y consiguiendo un sonido en ocasiones más oscuro que en Ultra (97) y más inspirado que en Exciter (01), se aventuran a la experimentación y a la búsqueda de nuevos territorios expresivos y nuevas texturas, para demostrar, una vez más, que son un grupo con la capacidad de sorpresa intacta.

El undécimo disco del trío británico no se queda en el pop evocador de la fantástica “Precious” ni mucho menos. Contiene momentos tan recomendables como el ritmo contagioso de la rockera “A Pain That I’m Used To”, el blues electrónico de “John the Revelator”, el tono siniestro de “The Sinner in Me”, el aire ochentero de la bailable “Lilian” o el cierre de lujo de la oscura “The Darkest Star”. Si a esto le sumamos las tres canciones compuestas por Gahan, -entre las cuales brillan con especial magnitud la frágil “Suffer Well” y la claustrofóbica “Nothing’s Impossible”-, nos encontramos una obra a la altura de los mejores momentos de su reciente discografía.

No podemos más que descubrirnos ante una banda que sin perder un ápice de su condición de icono de la escena electrónica, ha vuelto a demostrar que lejos de estancarse, sigue siendo un referente inalterable para las generaciones venideras.

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