Entrevista: Holy Bouncer

“No debería importaros Holy Bouncer”

No son la reencarnación de ningún grupo de ninguna gloriosa y mitificada década pasada, no han venido a salvarnos de nada ni a reivindicar a nadie. Son sólo cinco chicos de Barcelona que hacen la música que les sale de las greñas a expensas de todo lo demás. No les preocupan las etiquetas, proceden de cualquier y de ninguna parte y no saben exactamente hacia dónde van, únicamente que lo pasarán de película en el trayecto. Se llaman Holy Bouncer, en septiembre se publicó su álbum debut, Hippie Girl Lover, y hay que tenerlos muy bien puestos para atreverse a hacer lo que hacen con la que le está cayendo al rock & roll durante este ya bien entrado segundo milenio, que es casi nada.

El 29 de diciembre despiden en la barcelonesa sala Luz de Gas una gira que les ha llevado por Europa como abanderados de la música compuesta y tocada sin importar el qué dirán. Hablamos con ellos para que nos cuenten cómo se pasa de la infancia en misa a una juventud de carretera, guitarras y música endemoniada.

Venís de estar girando por Reino Unido a finales del pasado noviembre. ¿Qué tal el primer contacto con las islas? ¿Cómo sentís que os ha recibido el público británico, por tradición mucho más familiarizado con el tipo de música que hacéis? 

La verdad es que fue de puta madre, tanto los conciertos en Londres como en Southampton y Cardiff. Se nota que ahí hay más “culturilla” de rock y de conciertos, muy contentos, ¡la verdad! (risas).

En septiembre se publicó por fin vuestro álbum debut, Hippie Girl Lover, y a propósito del contenido del mismo, he de preguntar algo o reviento de la intriga; tíos, ¿what the fuck con los títulos de las canciones? ¿”Reading the Bible Without Eyes, You Can Get a Big Surprise”? Major Lazer tienen letras más cortas que eso. ¿”My Concerns & I, Dancing Through the Wild”? O la enigmática cual mensaje de galleta de la fortuna, “Wrong Raw Tongue, Rocks Wrong”. Otros artistas admiten haber bautizado canciones con kilométricos y raros nombres simplemente por trolear a los fans, pero espero que en vuestro caso exista una motivación más elevada, ¡que hasta mencionáis las sagradas escrituras! ¿Cuál es la historia tras estos 3 temas en concreto? 

Pues a decir verdad no son ni más cortos ni más largos por ninguna razón en concreto, simplemente cada título define (o intentar definir) lo que nosotros entendemos que contamos en las canciones. Pero viendo que te mueres por saberlo, vamos a intentar contártelo rápidamente (risas).

“Wrong Raw Tongue, Rocks Wrong” habla sobre la búsqueda de la inspiración, sobre los problemas de un artista al buscar el camino, el “lenguaje” que considera correcto para expresarse. Es básicamente un trabalenguas, una metáfora de lo que un artista puede tener en la mente, un desorden que quizás adquiera sentido, o que quizás se desvanezca (una mala idea no funciona, una buena idea sí).

“My Concerns & I, Dancing Through the Wild” es algo así como una reafirmación de lo que se cuenta en la canción, que es una crítica a la creencia religiosa. Básicamente decimos: “nuestros pensamientos, nuestras opiniones, bailan, discuten, se mueven dentro de nuestras mentes porque quieren salir, aunque suenen duros o procedan de terrenos salvajes”.

“Reading the Bible Without Eyes, You Can Get a Big Surprise” es una metáfora sobre las cosas que ves y lo que crees ver. No siempre lo que te dicen es lo correcto, decide lo que es correcto y lo que no, por ti mismo.

Y hablando de Biblias, se rumorea que os conocéis del colegio de monjas desde que erais unos enanos. ¿Os saltabais misa para escuchar la música del diablo? ¿Cuándo y cómo os sedujo un rock & roll que cada vez es menos apreciado por la gente de vuestra generación?

¡Jajaja! Sí, ¡éramos los hijos de Satanás! No, en verdad la misa era un buen momento de recreo. Respecto a los gustos musicales, creo que llevamos muchos años cambiando y evolucionando. Antes, bandas como The Offspring, Blink 182, Sex Pistols o Jurassic 5 eran muy influyentes para nosotros, pero la cosa ha ido cambiando y seguirá haciéndolo, esperamos.

Sorprende que, entrevista y artículo tras otro, se os asocie y afirméis tomar como referencia primordialmente a emblemas del rock & roll clásico como los Rolling Stones, Jimi Hendrix o Led Zeppelin cuando, de hecho, el trabajo de Holy Bouncer comparte pocas de las cualidades esenciales que definen a dicho género; ausencia prácticamente total de solos instrumentales, prevalencia de la dimensión melódica sobre la rítmica, elementos bluseros difuminados, flagrante desinterés por lo virtuoso, teatral o efectista… Sí destiláis cierto gusto por la épica que recuerda mucho a la era dorada del rock, pero por lo demás, estáis mucho más cerca del grunge y el garage punk que de otra cosa. ¿Importa que, quizás, se os esté catalogando con poco rigor? ¿Os la sudan las etiquetas y toda la mierda que acabo de decir? 

Un poco sí que nos la suda, sin sonar mal, pero cada uno te pone donde le apetece y subjetivamente cree. Al final todos tienen tanta razón como no la tienen. Quiero decir, ni nosotros somos capaces de decir de donde provenimos al 100%.

Ya os sintáis, sónica o filosóficamente, más cercanos al rock de los setenta o bien a un sonido guitarrero de finales del siglo XX, es obvio que navegáis concienzudamente a contracorriente con respecto a un efluvio musical contemporáneo dominado por ordenadores y rimas. ¿Os sentís conformes con éste papel de rescatadores de un formato en desuso que os habéis autoasignado? ¿O consideráis que Holy Bouncer, lejos de limitarse a revivir tiempos mejores, sí aporta auténtica innovación creativa al panorama actual? 

Nosotros no vamos tan lejos, creemos. Simplemente tocamos lo que sentimos. No pretendemos ser los “mesías” del rock clásico, ni tampoco dárnoslas de eruditos y creadores del nuevo rock del siglo XXI, simplemente es música.

Como orgullosos adalides del mismo, ¿os parece que el rock & roll en 2016 está de verdad en proceso de decadencia? ¿Por qué os sentís legitimados para seguir manteniendo vivo un movimiento artístico cuyos mejores días (al menos en términos de influencia sobre un público mayoritario) ya han quedado atrás?

Porque para nosotros sí sigue vivo. En fin, que no vamos a dejar de hacer lo que nos gusta porque creamos que la sociedad tiende a consumir electrónica, artistas mainstream y mierdas varias que generan lo que el rock generó antaño. Si fuera así, por la misma teoría, aquellos que se dedican a la radio deberían dejarla. No se trata de eso, no se trata solo del dinero y de lo influyente que se sea, no se trata de seguir la corriente, no se trata de ser igual a los demás, de hacer caso y arrodillarse ante las tendencias y las nuevas maneras de vivir. Se trata de VIVIR como cada uno quiera.

Tras alzaros ganadores en la categoría de mejor banda internacional de los Toronto Independent Music Awards, estáis tardando en dar el salto definitivo a las Américas, ¿no? ¿Tenéis la impresión de que va a ser más complicado haceros un hueco en la escena de allí que en la europea? ¿Percibís que la añoranza por un rock & roll con solera es, en este momento, mayor en países como Reino Unido que en los Estados Unidos de donde originalmente procede?

No tenemos miedo de lo que pueda o no pueda ocurrir, nosotros iremos a Estados Unidos y tocaremos. Si gustamos será estupendo, increíble, porque podremos compartir con mucha gente nuestra música y, además, intercambiar cultura e ideologías, ¡pero nunca se sabe! (risas)

Respecto a la añoranza, no sabemos qué decirte… Ahora mismo han salido Lemon Twigs de Nueva York, por ejemplo, y son claramente una de esas bandas recuperadoras de ese sonido, además de que ahí tienen una cantidad de festivales de rock importante.

Se puede decir que ya gozáis de cierto rodaje tanto en estudio como en carretera. ¿Comenzáis a adoptar hábitos en cuanto al equipo utilizado? ¿Tenéis marcas de instrumentos o modelos favoritos? ¿Cuán diferentes son los que utilizáis para las grabaciones con respecto a los que tocáis en directo?

Desgraciadamente, aún no podemos adquirir y usar todo el material que usamos en estudio para el directo porque no hay suficiente pasta para comprarlo. Así que, de momento, tiramos de amplificadores similares más actuales.

La psicodelia ha desarrollado un papel protagonista en Hippie Girl Lover; podría decirse que es la única constante ineludible a lo largo del disco. Soléis citar a muchos grupos y músicos que no entrarían dentro de la tradición estrictamente psicodélica, y dado que, como subgénero rock, es de los más boyantes hoy en día, ¿qué referencias culturales psicodélicas, coetáneas o no, diríais que tenéis? ¿Qué bandas psicodélicas del pasado o presente os molan?

Grateful Dead, Pink Floyd, Frank Zappa, 13th Floor Elevators, Màquina!, Jefferson Airplane, MGMT, Tame Impala, Temples, King Gizzard & The Lizard Wizzard…

No sé si lo conoceréis, pero Nardwuar the Human Serviette (posiblemente el mejor periodista musical de la historia) casi siempre acaba sus entrevistas haciendo una pregunta muy interesante a los entrevistados que ahora mismo me gustaría plantearos también: ¿por qué debería importarle a la gente Holy Bouncer?

No debería importaros Holy Bouncer.

 

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