Entrevista: La Habitación Roja

“Un grupo no tiene que distraerse con el público sino intentar hacer la música con un punto egoísta”

La Habitación Roja es un grupo de permanente actualidad. En la brecha desde hace más de dos décadas, el descanso no va con ellos. En esta ocasión compartimos un rato con sus rostros más visibles, Jorge Martí y Pau Roca, con motivo del final de la gira de presentación de Sagrado Corazón en Barcelona y Elche, que tuvo lugar hace algunas semanas. Lo que empezó siendo una entrevista se convierte pronto en una agradable conversación sobre su carrera y sus expectativas de futuro con dos grandes tipos, además de músicos.

Después de una gira tan larga ¿cómo se afrontan los últimos conciertos? ¿Pueden más las ganas de volver a casa o de dejarlo todo en el escenario?

Jorge: Venimos de hacer Madrid y Valencia, que fueron un subidón, sobre todo Valencia, que siempre lo es pero este último concierto más… Barcelona es otra de las ciudades a las que teníamos muchas ganas de venir porque no veníamos a tocar en sala desde el anterior disco. Yo tengo una relación muy especial con la ciudad, pues aquí me inventé el grupo y viví en los noventa, fueron años muy importantes para mí. Esto siempre es cansado pero para nada lo estamos y el concierto de esta noche pinta muy bien. Además, aunque cerramos la gira de salas ya tenemos conciertos programados. Al final esto son ciclos y nosotros en realidad ya estamos con la mente puesta en el próximo disco.

Estáis en vuestro mejor momento de popularidad. ¿Notáis el reciclaje en vuestro público, cada vez más joven? ¿Es algo buscado?

Jorge: Siempre hemos tenido un pie en los clásicos, pero escuchando también música contemporánea. Miramos al futuro con ilusión y con ganas, pensando que la mejor canción siempre está por hacerse. Dentro de lo que nos gusta a los cinco vamos introduciendo variaciones y cambios. Este disco tiene cosas que no habíamos hecho antes, pero no es algo en lo que pensemos mucho. Sobre el público, sí hay cierto relevo generacional, aunque creo que es importante no perder a los de siempre. Hay mucha gente que nos sigue desde el principio, otros se han incorporado más adelante, en los últimos años… Nuestra intención es mantener ese público, pero un grupo no tiene que distraerse con el público sino intentar hacer la música con un punto egoísta, aunque cuando tocas eres un entertainer, la gente paga un dinero por verte y mola que la gente se vaya a gusto, contenta y se lo pase bien.

Me llamó la atención que en la gira de 20 aniversario las canciones más recientes eran mejor recibidas que las antiguas… ¿Os sorprendió?

Jorge: En parte lo esperábamos porque vemos las estadísticas, los plays, tomamos el pulso de las canciones en cada concierto y sí es cierto que las más escuchadas son de los últimos discos. Bueno, ha habido tal vez un resurgimiento… Nosotros venimos de la independencia de los noventa y estamos tocando en festivales con grupos que son nuevos, ante un público que no sabe mucho de aquella época, y creo que mantenemos nuestro decoro. Hemos conseguido mantener un equilibrio entre ambas épocas, algo bastante difícil de hacer y la feliz noticia es que tenemos la sensación de que el momento actual del grupo siempre ha sido el mejor. Nos congratulamos de ello. Imagínate, llevar toda la vida y tener esa sensación de “joder, estamos un poquito mejor que antes”. Nunca dimos pelotazo, pero…

Bueno, eso sería debatible. No habréis dado el salto pero llenáis donde vais, top diez de ventas con vuestro último álbum…

Interrumpe Jorge: Más que el salto, no hemos pegado… No hemos sido un grupo masivo. Otros grupos de nueva hornada están en multinacionales y nosotros estamos en un sello independiente, con presupuestos de sello independiente, y creo que tiene mucho mérito. Con los medios con los que contamos hemos logrado mantener un buen nivel.

¿En qué momento de vuestra carrera dejáis todo para dedicaros en exclusiva a la música?

Se incorpora Pau a la conversación: Hubo una época difícil, en que la música te exige como un profesional, pero no te paga asíl. Esa es la época más difícil, cuando te va suficientemente bien como para ver color, pero dices ‘tenemos treinta conciertos, críticas buenas…’ y vuelves a casa y no tienes ni para el kebab. Esa época duró bastante. De hecho, de vez en cuando volvemos unos meses a esa época (risas). Siempre ha mandado la música a la hora de elegir trabajos, lugar de residencia…

¿Hubo algún disco con el que pensarais que ibais a pegar el pelotazo y luego fue menos de lo que esperabais? ¿Y al revés? Fue eléctrico, con UFI incluido, fue un éxito quizá inesperado…

Jorge: Fíjate, precisamente ese disco la compañía lo recibió con tibieza y después con el tiempo sí lo reconocieron.

Pau: Radio salió en un momento en que todo el mundo nos decía ‘lo vais a petar’ y sí que hubo un momento de frustración.

En cuanto a la música en streaming, el cambio radical que han supuesto Spotify y demás, ¿qué pensáis?

Pau: Es bueno para ser accesible a nivel internacional. Antes era imposible llegar a Perú, por ejemplo. Pero por otro lado el exceso de oferta está haciendo que haya menos profundidad en la percepción de todo: de las canciones, del cine, de las series… La gente no le da el tiempo adecuado, y lo notamos mucho en que sacamos discos y las canciones que están más atrás se escuchan menos.

Jorge: Yo creo que incluso es algo patológico a nivel de sociedad. Hoy en día nos quedamos en la anécdota, en el titular… La gente retuitea cosas sin leerse el artículo. Si un artículo es muy largo, la gente lo deja de leer a la mitad. No hay capacidad de atención. Antes teníamos menos acceso a la música y la escuchábamos mucho más.

Pau: Tengo un estudio con mis amigos. Yo me sé el orden de todos mis discos favoritos hasta el noventa y algo, y a partir de ahí, aunque sea mi disco del año no me sé el orden. Antes eran ocho canciones o diez, cara a y cara b y sabías exactamente el orden de cada cara.

Es una pena, la gente no pasa de la tercera canción de discos imprescindibles…

Jorge: Hay cierta dictadura de lo más escuchado. Descubres a un grupo y vas a las más escuchadas, crees que serán las buenas, y como tú, millones de personas hacen eso y las mismas canciones siguen estando ahí arriba. Y pasa en las radios, y pasa en este mundo que se rige por los likes… ¿Tú crees que la gente cuando nos contrata no mira los likes que tenemos o los amigos que tenemos en Facebook?

En este sentido vosotros siempre habéis aprovechado la red para mantener un contacto directo con vuestros seguidores. ¿El auge de las redes sociales es más un marrón o una oportunidad de estar cerca de los fans?

Pau: Gana un poco en la balanza el marrón pero es parte de nuestro trabajo.

Jorge: Intentamos mantener una relación cercana con la gente que se preocupa por nosotros, intentando también no pasarnos de frenada. Siempre hay que mantener una distancia, un cierto misterio, tampoco hay que contarlo todo. A nosotros nos gusta, como hacía Ira Kaplan, que acababa el concierto y se ponía a vender su merchandising. Eso lo hacemos nosotros también y es curioso, me he dado cuenta que hoy en día la gente solo quiere la foto. Cuando llevas ocho o diez y la peña te dice ‘sonríe, sonríe’ estás como mareado, como si fueras Ozzy Osbourne (risas).

¿En qué punto de fama os encontráis? ¿Os reconoce la gente por la calle o hacéis vida normal?

Pau: Estamos tranquilos. Además tenemos suerte porque la gente que te reconoce suele ser bastante guay.

Jorge: Una de las cosas bonitas que tenemos es el público. Ayer hicimos aquí un showcase en una tienda de guitarras y el público era estupendo. Tenemos un público majo, educado, gente que nos quiere mucho y eso es ciertamente bonito. Te consideran parte de su vida, de su banda sonora. Cuando la gente se nos acerca, intenta no ser pesada y siempre les digo ‘por favor, el placer es mío’.

¿Qué es entonces lo peor de estar en una banda de éxito?

Pau: Los ratos muertos, de pruebas de sonido y todo eso. Se hacen largos…

Jorge: El sueño que paso… Pero Pau yo somos muy duros y muy sufridos. Hemos hecho y hacemos auténticas palizas, muy bestias… De la música me gusta todo menos eso y que alguna vez estás malo, te encuentras mal y no puedes descansar. Se hace duro, pero lo demás está genial.

Respecto a América, después de vuestras experiencias previas en esta y otras giras, ¿qué expectativas tenéis?

Jorge: En México hemos estado nueves veces ya… Estamos centrados en seguir consolidando México, donde tenemos una buena base de fans. Hacemos conciertos en el DF, Guadalajara, y vemos bastante público. Hemos conseguido ir con cada disco, tocando en las principales salas, en festivales… y queremos consolidar eso e ir sumando otros países. En ese sentido sí que tenemos ahora en mente intentar hacer una gira antes de final de año por Latinoamérica. Es uno de nuestros proyectos.

A nivel de letras fuisteis casi pioneros al hablar explícitamente de política, sobre todo en Nuevos tiempos y Cuando ya no quede nada, algo que ahora es bastante común. Sin embargo, percibo más luminosidad y optimismo en vuestras últimas letras, obviando más estos temas. ¿Hay un momento en el que uno tiene que soltar sus proclamas y quedarse a gusto?

Jorge: Creo que es muy importante ser honesto y hablar de lo que te late y te sale en el momento adecuado. Quizás en el último disco hay una especie de reacción a que, de repente, todo el mundo tiene que hacer canciones políticas casi por decreto, y yo sentía como que hay una cierta imposición, no sé… No impuesta, pero como que hay que hacer una canción así para poner tu pica. A nivel de letrista pienso que ya lo hemos hecho en momentos que tocaba. Y si sale y te apetece, hay que hacerlo. A mí en el último disco me apetecía hablar de las cosas más importantes de la vida en contraposición a toda la basura que nos ha asolado, especialmente a nosotros que somos valencianos. Me apetecía hablar de las cosas buenas de la vida, del amor, la amistad, del sitio de dónde eres… Todas esas cosas importantes que hacen que la vida sea soportable y valga la pena vivirla.

Hablando de ser valencianos, ¿os llegó a decir algo en algún momento Rita Barberá o alguien de su entorno por la alusión que hacéis a ella en Un día perfecto (de Radio)?

Pau: Pasó muy desapercibido eso… Una decepción (entre risas).

Jorge: Algún comentario recuerdo, de alguien que nos escribió, bastante loquer y aparte sí, una entrevista con Eduardo Guillot que fue bastante polémica. Hoy nos hubiera costado bastantes problemas con la redes sociales. Nos hizo un cuestionario para que nos mojáramos y somos gente que siempre se ha mojado, una cosa que hoy se echa en falta bastante, que la gente es muy correcta políticamente y al final se hace todo plano. Rita Barberá era una contradicción en sí misma.

Pau, proyectos paralelos como Lost Tapes o Litorial, ¿cómo afectan a LHR? ¿Qué aportan al sonido del grupo?

Pau: Todo aporta. Todo lo que escuchas y todo lo que tocas está guay. Yo hago canciones y en LHR no caben, así que tengo que sacarlas de otra manera. Tengo tiempo y mientras tenga tiempo pues está bien, me relaja.

Jorge, ¿nunca has sentido la tentación de tener una carrera en solitario en Noruega? (Jorge reside en Noruega desde hace años)

Jorge: Pues sí. No lo descarto. Tuve una especie de conato, que me junté con un tío irlandés, con talento y que molaba, pero me mudé a otra ciudad y lo dejamos estar. Pero si no me muero o algo, sí que sucederá pero tiene que pasar algo como cuando conocía Pau. Tiene que darse la chispa adecuada, no me gusta forzar las cosas. LHR da mucho trabajo y sí que me gustaría hacer otro proyecto, tengo otro en marcha con Pau y un dj, que vamos haciendo cosas, pero algo en Noruega sí que me gustaría la verdad. Y no hemos tocado pero seguramente vamos a grabar el nuevo disco allí, en Noruega.

Grabasteis ya un EP allí, ¿verdad?

Jorge: Grabamos un EP en mi casa, vinieron Pau y Marc y grabamos allí en plan dogma con un ampli, una guitarra, un bajo y un micro.

“El Pase de la muerte“ era un temazo, deberíais tocarla en directo.

Pau: Ese EP está muy bien. El otro día le eché una escucha y lo pensé.

Jorge: “El fotógrafo del alma” estaba bien… Es que es muy difícil contentar a todo el mundo. Ayer hicimos un concierto medio a la carta, y te piden y ya ni te las sabes. Tenemos tantas.

Por último, de no pertenecer a LHR ¿dónde os gustaría tocar? Como Axl Rose sustituyendo a Angus Young en AC/DC.

Pau: (Risas). No sé si daría el pego, pero en Metallica o Iron Maiden (tras la sorpresa en la mesa justifica su respuesta). En pop ya estoy en grupos de puta madre… También mola lo que está haciendo Toundra.

Jorge: Si se juntaran REM y me dejaran tocar ahí algo… Si no, The Cure.

Mientras nos despedimos les pregunto si después de “Nunca ganaremos el mundial” no sienten la tentación de titular una canción ad hoc para que algo suceda. “Nunca votaré a Podemos” sugiere Pau. Dicho queda.

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