Escuelas Pías – Nuevas Degeneraciones (El Genio Equivocado)

En la nomenclatura reciente del nuevo pop sintético español (entiéndase por ello la afiliación sonora de una serie de bandas que adoptan y adaptan el post-punk ochentero a su manera, muchas veces envuelto en la correspondiente pátina de modernidad) la temporada alta parece eternizarse. A las expectativas depositadas en el potencial de las canciones sucede habitualmente la esperada escasa repercusión, sin perjuicio del prestigio adquirido en el esfuerzo. Aunque pocos harán por enterarse, la cantera nacional sigue provista de valores en alza dispuestos a quemar todas sus naves mientras intentan dignificar sus respectivas propuestas. Algo que atañe sin duda al dúo del que aquí hablamos.

Escuelas Pías en un ente bicéfalo surgido del teórico fracaso de Sundae, grupo de procedencia de Davis, una de sus cabezas pensantes, que pensó en que una nueva asociación artística con alguien de su palo podría dirigir el buen camino emprendido en la dirección correcta. Así, vio en Cristian (miembro de Blacanova) al aliado perfecto para fundar un ente sonoro que siguiera la estela de Radio Dept. en su vertiente contemporánea o de OMD en la rama más vintage, y ambos decidieron meterse en faena. El resultado, un álbum homogéneo y oscilante como Nuevas Degeneraciones.

La oscuridad y los títulos rotundos como “Invencible” marcan la pauta de un trabajo centrado en las programaciones, las cajas de ritmo y los sintetizadores. Incorporan guitarras punzantes, especialmente bien exprimidas en “Devil D” y tendentes a la melodía, como en “Otoño de revolución”, pero son los teclados los que mandan en la mayor parte del disco. Solo hay que escuchar “Sierras” y adivinar cuántas capas subyacen bajo la superficie, lo cual no significa que la cosa resulte fría, sino que se puede contar de otra manera, en este caso bastante más acorde con las intenciones del narrador. Si ya se intuye que New Order es otra de sus brújulas, “Zoo” lo deja bastante claro, a la vez que desequilibran la balanza por la vía de la reiteración en “Todos los santos”. Pecados menores ante el gran juego de voces de “Temporal” o la intención bailable de “La ciencia del iluso”, ambos contribuyendo a la causa de una grabación de atmósferas cerradas y curvas sinuosas, como las guitarras Slowdive de “Los márgenes”, uno de las mejores canciones compuestas para el disco.

Sin salirse demasiado del guión establecido, los patrones marcados por la incipiente discografía de Escuelas Pías remiten a un futuro mucho más luminoso del marcado por su música. En los límites de su universo se adivinan satélites llenos de nuevas y rutilantes vidas.

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