Esther Condal: coleccionista de sofisticadas nanas

Manejar, con infinito cuidado, una colorida y cara figura cristalina para que ésta no se caiga al gélido suelo y se quiebre. Eso es lo que hace, exactamente, Esther Condal (nacida en 1974) con su vistosa y, a la vez, grácil música: accionar la misma, con tiento y destreza, para que los musicómanos/as de turno puedan contemplar las atmósferas de sensibilidad que enhebra dicha intérprete.

Con origen en Caldés de Montbuí (Barcelona), esta vocalista de pop-jazz efectista, comenzó a tocar el piano clásico de niña, en 1981 y se inició con el clarinete de adolescente, en 1991, aunque no fue hasta 2001 cuando se tomó todo ésto de las partituras, totalmente en serio. Después, cuando estudiaba en la Escuela Superior de Cataluña, creó en 2007 un EP, aunque inédito: Wonderland. Más tarde, en 2011, Esther participó en el grupo de improvisación vocal bautizado como Mondo Aereo, hasta establecerse luego la chica en solitario e introducirse, entonces, en la etapa decisiva de su carrera.

El sello catalán Petit Indie es el que siempre ha respaldado y editado a esta artista, la cual llamó Home (2012) a su primer despliegue de mansas exquisiteces. El vals popero de “Dream” (Sueño) y la muy sentida “My word” (Mi palabra) ya nos ofrecen una acogedora bienvenida, marcadamente pianística. Esther Condal versionea también, con tacto y singularidad, a gigantes como Paul Weller en “Wild wood”, a The Smiths en “Please, please, please, let me get what I want” o a Tom Waits en “Alice”; resultando además, el propio Waits toda una influencia para nuestra protagonista. El cierre corresponde a la belleza estremecedora de “Loneliness” (Soledad).

Para que no se alojase ninguna arista en su sonido, ayudaron decisivamente cinco duchos instrumentistas del Noreste como son Txema Riera (Piano), Joan Motera (doble bajo), Ramón Prats (batería), Albert Cirera (saxo) y David Soler (guitarra y también productor), más otros cuatro colaboradores más. Hogar fue un LP alabado por mucha parte de la crítica como El País o El Periódico, entre otros, en aquel mismo año 2012.

Su segundo mosaico de sensaciones autobiográficas, Bird (2017), fue la total confirmación acerca de esta coleccionista de sustanciosas delicadezas sónicas que es la propia Esther. Un repóker de adornadas melancolías se desarrolla en la primera parte del disco, con temas más electrónicos que en su debut como “Miss me” (Añórame), la propia “Bird” (Pájaro), “Blind” (Ciego), “Last song” (La última canción) e “It`s me” (Soy yo). Todos ellos invitan luego a pasar a una placentera segunda zona, donde sobresale por ejemplo, la épica “Après le delúge” (Después del diluvio); completando así 9 composiciones totalmente propias, para esta ocasión. Este mismo trabajo fue masterizado por Marc Parrot y Joel Condal y contó con casi todos los músicos de sesión citados anteriormente.

Aguardemos, con paciencia, a que Esther Condal nos siga meciendo con sus sofisticadas nanas, pintadas éstas de tonalidad “free-jazzy”, para un venidero tercer álbum en 2019 o 2020.

2 comentarios sobre “Esther Condal: coleccionista de sofisticadas nanas

  • el 10 Junio, 2018 a las 10:57 pm
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    Muy interesante música, la que aporta esta cantautora. A ver si tiene la difusión que su buen quehacer merece. Gracias a Txus Iglesias y a Muzikalia por descubrírnosla.

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  • el 11 Junio, 2018 a las 11:12 am
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    Gracias a tí por el comentario F. Xavier.
    Realmente, una ecléctica vocalista e instrumentista de gran calidad es Esther Condal.
    Un saludo para tí y los buenos aficionados a la mejor música.
    Gracias también por la edición a Fidel Oltra y Manuel Pinazo de MZK.

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