El FIB es el nuevo FIB y mucho más

Desde su creación en 1995, el FIB ha sido siempre el festival de referencia en España con unos carteles insuperables, una organización milimetrada y diversión asegurada. Las ediciones de 2009 y 2011, con más de 200.000 espectadores cada una, fueron su cenit.

Acosado por una competencia feroz que fue surgiendo a la sombra de su éxito (alguno directamente copiando su modelo), y ciertas malas decisiones de su segundo director Vince Power, como la de potenciar únicamente la vertiente inglesa del evento, el Festival, ya Internacional, de Benicassim entró en crisis en 2012; llegando a perder 80.000 espectadores y ser vendido tras dudarse de su viabilidad. En este contexto comenzó una curiosa carrera para enterrar Benicassim y otorgar a otro el título honorífico de FIB a cualquier festival. Todo un orgullo cargado de solera y reclamo de primera para los fans del festival.

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Sin embargo, los nuevos dueños del evento desde 2014 representados por Melvin Benn, entendieron muy rápido la personalidad del evento, acertando en cuanto a estrategia a seguir. Volviendo a apostar de forma decidida por grupos españoles (el FIB tiene la mejor y más arriesgada programación nacional), potenciando la vertiente más hedonista del festival (hasta dos escenarios con propuestas electrónicas), y manteniendo su pericia organizativa, el FIB ha recuperado sus mejores esencias. No en vano lleva tres ediciones creciendo, y acaba de firmar 177.000 espectadores que se lo han pasado pipa. Tanto es así, que Los Planetas, después de años sin pasar por el festival, ya han tocado dos veces en esta nueva etapa. En la última, el viernes pasado, J, que no suele casarse con nadie, destacó hasta dos veces la alegría que les producía volver a la que definieron como su casa. J ha sintetizado un sentimiento que es ya es general y al que respaldan las cifras, el FIB es el nuevo FIB, que ha vuelto a su mejor versión.

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Pero este nuevo festival es mucho más que el antiguo y, sobre todo, está mucho mejor preparado para el futuro. La crisis le ha servido para replantearse ataduras y abrirse. En esta última edición hemos podido ver hasta tres grupos que tocaron en alguno de los dos primeros FIBs: Los Planetas, Ride y Jesus and Mary Chain. Pero también han estado, y triunfado, Bad Gyal, La Mala Rodriguez o Dua Lipa. La paleta estilística del FIB se ensancha y la edad del público se renueva. De los festivales que no siguen la política de tirar los precios, el FIB es el que menor media de edad presenta con mucha diferencia. Esa es la clave del futuro. No se puede negar que el FIB dio un paso atrás, pero parece que al final simplemente estaba tomando impulso. Queramos o no, declina la generación indie, rap y hip hop crecen, y emerge el trap. Mientras el FIB sepa equilibrar y  destilar diversión de todos estos elementos, tendremos Benicassim para siempre.

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