Forastero – El submarinista en el tejado (Lovemonk)

Forastero es un colectivo musical en el que se juntan gente tan variopinta y particular como Javier Colís, Javier Díez Ena, Javier Gallego “Crudo”, Daniel Niño, Juan Carlos “Chavi” Ontoria y Sergio Salvi. En un inicio estuvo también con ellos Abraham Boba, pero el éxito de León Benavente le hizo desistir de intentar compaginar ambos grupos. Todos los nombres mencionados tienen experiencias previas en proyectos anteriores o paralelos, así como diferentes intereses y fuentes de inspiración, con lo que estaba claro que este El Submarinista en el Tejado (Lovemonk, 2016) no iba a ser un disco normal, un álbum de jazz al uso ni un capricho pasajero de amiguetes que nos juntamos “a ver qué pasa”.

Y lo que pasa es que Forastero han hecho un álbum instrumental, deliciosamente ecléctico, que bebe del jazz pero se permite alargar sus tentáculos hasta rozar terrenos ajenos, algunos colindantes, otros no tanto. La forma en que los instrumentos se van incorporando, bajos, guitarras, vientos, percusión, al principio de la canción que abre el disco, hacen pensar efectivamente en un álbum de jazz con toques de funk que fusiona elementos clásicos con otros más novedosos, como la presencia de sintetizadores y teclados. Pero según van avanzando los temas van surgiendo ritmos que podrían ser bases para temas “dance”, hasta el punto que casi no extraña que aparezca entre ellos una versión de Orbital, concretamente de su conocido tema “The box”. Entramos así en una maraña inclasificable de ritmos, efectos sonoros, saxos malabares y juegos electrónicos que rehúsan ser clasificados o encuadrados dentro de géneros cerrados. Con momentos para rozar el spaghetti western (las influencias cinéfilas pueden rastrearse tanto en la música como en los títulos de las canciones), los ritmos africanos y caribeños o incluso, como hemos mencionado, la electrónica, a ver quién le pone el cascabel de las etiquetas al gato.

Un álbum concebido con idea de despertar conciencias, tanto en lo musical como en lo social: a pesar de las limitaciones de carecer de texto, títulos como “Dormíamos, despertamos”, uno de los lemas del 15M, no dejan lugar a dudas sobre la voluntad de darle un par de sacudidas a esas conciencias abotargadas cómodamente en el sillón de lo establecido, de lo comúnmente aceptado. La inercia mental es la fuerza más difícil de vencer, y Forastero están aquí, no sabemos por cuanto tiempo, para ayudarnos a conseguirlo.

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