Glass Animals – Sala Apolo (Barcelona) 27/02/17

A pesar de estar incluidos en el cartel del festival Pimavera Sound que se celebrará en menos de cuatro meses, los británicos Glass Animals anunciaban hace pocas semanas una visita relámpago a nuestro país para presentar en directo (en sala y también en el marco del Mobile World Congress) su segundo trabajo How to Be a Human Being, continuación de su excelente debut Zaba.

Los de Oxford han conseguido colarse en el mercado americano básicamente por la solvencia de su directo y se subieron al escenario de la sala Apolo con la intención de contagiar desde el primer minutos sus ganas de pasarlo bien. La banda de Dave Bayley abrió como abren su nuevo disco, con “Life Itself”, a modo de declaración de intenciones. Allí habíamos ido a bailar, empezando por él mismo, que no paró en todo el set.

A pesar de que el sonido no fue perfecto, Glass Animals se lanzaron a la conquista de una sala con buen aforo (más de la mitad, británico) que se ganaron a base de subir el tempo de las canciones. Temas como “Black Mambo”, “Hazey” o la brillante “Gooey”, de su primer trabajo, en los que quedó poco rastro de la ensoñación triphopera más allá del ritmo casi electrónico. Otros como “Other side of paradise”, en los que el bajo potentísimo y cadencioso les acercaba casi al sonido grime.

Quizá lo más llamativo fue el viraje casi psicodélico de unas guitarras que son más inocuas en disco, como en “Toes” o “Poplar St”. Tuvieron tiempo para el tropicalismo de “Season 2 Episode 3”, cercano a Vampire Weekend, y que Bayley bajó a cantar entre el público. Para tontear con los ritmos callejeros en “Cane shuga”. Incluso para la épica britpopera de “Agnes”, que funcionó de monumental cierre en falso antes del bis. Un bis que abrieron con un sonido lamentable en “Pools” y una versión, piña en mano, de “Pork soda”, que ganó muchos enteros respecto al disco.

Importante salto cualitativo de una banda cuyo paso anterior por nuestro país fue bastante decepcionante y al que se le nota la experiencia de llevar más de tres años girando casi sin parar. El concierto fue un poco demasiado corto sí, de hecho no llegó ni a la hora y cuarto, pero acertaron en el enfoque festivalero que lo hizo tremendamente divertido.

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