In-Edit Beefeater 2015. Estuvimos allí y estas son algunas de las películas que vimos

La presente edición del festival de los cinéfilos musicales se salda con unos números muy buenos. Varios llenos en las salas y un cartel con un muy buen nivel, además de una cada vez más numerosa cantidad de actividades paralelas y visitas de directores. Palomitas, butaca y hora y media para dejar pasar por delante de los ojos la historia de la música popular. Este año, además, con la presencia del director homenajeado, Tony Palmer, y de los sets de dos artistas internacionales protagonistas de dos de los documentales: Edwyn Collins y Elliot Murphy.

Daft Punk Unchained
Hervé Martin-Delpierre, Francia, 2015

Es indudable que Daft Punk se ha convertido en la banda más importante de música electrónica del planeta. Han creado un sonido propio y reconocible y cada movimiento de los galos es seguido con ansia y devoción, desde su famosa pirámide en directo hasta sus cascos de robot. Daft Punk Unchained se acerca a Guy-Manuel de Homem-Christo y Thomas Bangalter para ayudar a entender cómo han llegado hasta donde han llegado, desde la intimidad de la habitación parisina en la que crearon sus primeros sonidos. Y aunque la imagen de la banda sea magnética y seductora y la película cuente con la presencia de una nutrida representación de algunos de los personajes primordiales en la carrera de los franceses, el documental se queda en una alabanza plana, un tanto infantil y sin ritmo. Lo mejor es descubrir el sonido de unos bisoños chavalines parapetrados tras su mesa y escupiendo un house machacón en las antípodas de la finura que les caracteriza, mientras en su habitación daban a luz uno de los discos más importantes de la música electrónica: Homework. Lo de saber qué se esconde tras sus máscaras es algo que ya tenemos superado.

Salad Days: A Decade of Punk in Washington, DC (1980-90)
Scott Crawford, USA, 2014

Pocas escenas más efervescentes en la historia de la música que la del nacimiento del movimiento hardcore punk de Washington DC a principios de los ochenta. Y pocas con tanta repercusión en lo que tendría que venir después, no en vano fue la semilla de la que surgió el todopoderoso grunge. Salad Days es un recorrido por el nacimiento de la comunidad hardcore de la capital americana, paralela al sello Dischord Records y a la sombra de la Casa Blanca. Todo el que tuvo algo que decir en los diez años que cubre la película, aparece aquí. De Ian McKaye, fundador de tres puntales del hardcore como son Dischord y las bandas Minor Threat y Fugazzi, a Henry Rollins; de Dave Grohl a Thurston Moore, de Marginal Man a Bad Brains. Un documental que recorre la década de los ochenta desde el nacimiento y primeros tiempos del hardcore, hasta la explosión, de manos de Nirvana, de un movimiento nacido del hazlo tú mismo y que de pronto se vio devorado por la industria musical, que saqueó y arrebató el espíritu underground de protesta con el que nació el movimiento para convertirlo en otra etiqueta más con la que compartirmentar su catálogo. Salad Days es un documental básico para entender la aparición del movimiento grunge, pero también un documento excepcional que reseña con mucha precisión el movimiento con todas sus luces y sus sombras.

Lambert and Stamp
James D. Cooper, USA, 2014

Kit Lambert y Chris Stamp querían hacer una película y tuvieron una idea. Una idea bastante simple, en principio. Encontrar una banda, convertirse en sus mánagers y filmar el proceso. Esa iba a ser su historia. Nunca antes habían sido mánagers ni trabajado en la industria musical, pero eso no les impidió lanzarse a la aventura. La suerte quiso que la banda con la que se toparan fuera The Who (sobran las presentaciones) y lo que iba a ser un proyecto por tiempo limitado se convirtió en sus vidas: modelar a esos chavales para convertirlos en una de las bancas capitales de la historia de la música pop. Lambert and Stamp es la historia de cómo The Who llegaron a ser tan grandes, sí, pero desde la visión, algo naïf, de dos de los protagonistas en la sombra y abarcando desde el movimiento mod hasta temas más profundos como las relaciones personales entre distintos estratos sociales, la homosexualidad en los años sesenta o la devastación por el abuso de drogas.

Cobain: Montage of Heck
Brett Morgen, USA, 2015

Más allá de conocer el material inédito con el que se promocionó este Montage of Heck, poco queda ya por saber de Kurt Cobain. Así, partiendo de esta premisa, los vídeos caseros de Courtney Love no ofrecen nada nuevo, e incluso parecen tener la intención de limpiar un poco la cara de la señora de Cobain en esa relación tóxica (más teniendo en cuenta que, mientras que Novoselic aparece en la película, Dave Grohl se negó a participar). Pero aportan un toque extrañamente familiar a la figura del líder de Nirvana, en un documental que recorre la historia, de sobra conocida, del chaval marginado que acaba convertido en genio, yonki y adalid de toda una generación de loosers y marginados como él. Tiene su gracia la idea de usar sus libretas de garabatos para acercarse a parte de su historia. También la escena contada con dibujos animados. Y la película consigue dibujar a Kurt Cobain de forma muy íntima. Pero al documental le falta ritmo y le sobra metraje. Y, a pesar de la banda sonora de lujo, a veces es difícil contener el bostezo.

They Will Have to Kill Us First: Malian Music in Exile
Johanna Schwartz, UK, 2015

Sin duda una de las películas más sobrecogedoras y emotivas de la presente edición haya sido este They will have to kill us first. Y es que, diametralmente opuesto a la banalidad de la música, esta película va de guerra, de exilio, de destierro. Pero cuando pones en peligro tu vida para poder hacer música, esta deja de ser banal. El documental recoge las distintas visiones de músicos que tuvieron que huir de Mali cuando los extremistas islámicos se hicieron con el poder y, siguiendo los preceptos de la sharia, prohibieron la música, proscribiendo a los músicos. Cuatro chavales que se conocen en la huida y montan una banda, una cantante casada con un tuareg implicado en el conflicto militar, un músico que deja atrás a su familia para exiliarse, una respetada cantante maliense que organiza un concierto en Tombuctú… todos con una historia personal muy diferente y todos apartados de su tierra y de su vida por ser músicos. Mezcla de documental social y recorrido musical, They will have to kill us first es también pequeña lección de historia a la vez que una reivindicación, no solo de la música maliense, sino de la música como una parte fundamental de la vida.

The Space Movie
Tony Palmer, UK, 1980

Cuando el director Tony Palmer recibió el encargo por parte del gobierno de los Estados Unidos de realizar una película para celebrar el aniversario del primer alunizaje de la historia, poco se imaginaba que en realidad se iba a utilizar como panfleto para que la NASA consiguiese fondos para sus misiones posteriores (como él mismo explicó mientras presentaba el documental). Tal vez por eso se centró en la idea de crear una película artística, épica y celebratoria de una de las hazañas más grandes de la historia de la humanidad. Las imágenes, cedidas por la propia NASA, muestran las interioridades del viaje lunar y su tripulación, así como el alunizaje. Imágenes, la mayoría, inéditas en el momento en que se estrenó The Space Movie. Y como hay pocas cosas más épicas que la música de Mike Oldfield, éste fue el encargado de poner banda sonora a los 79 minutos de viaje espacial, amenizada por el audio original de las comunicaciones entre la tripulación y el control de misión. La magistral combinación de las imágenes y la música espacial la convierten en una película emocionante y de una belleza casi poética, además de un curioso acercamiento a la archiconocida misión del Apolo XI de poner un pie en la Luna.

Janis: Little Girl Blue
Amy Berg, USA, 2015

Es inevitable encontrar paralelismos entre las historias de Kurt Cobain en Montage of Heck y de Janis Joplin en Little Girl Blue: dos adolescentes marginados en sus hábitats naturales que encuentran en la música su válvula de escape y que acaban devorados por los excesos a una edad demasiado temprana. Aun así, el enfoque de ambas películas es muy distinto, sobretodo porque mientras de Cobain se han hecho varios acercamientos a su vida y cada entrega es una nueva vuelta de tuerca, los biopics de Joplin se hacen de rogar, con lo que este se puede permitir el lujo de presentarse con un formato más clásico. Al más puro estilo BBC, el documental hace un recorrido por la vida de Joplin, con entrevistas a algunas de las figuras clave de la americana y a través de la lectura de las cartas que fue enviando a sus padres, con el fin de entender su figura artística y la persona que acabó superando su complejo de bicho raro para acabar siendo una de las figuras más relevantes de la música. Una artista que sigue absolutamente vigente, como quedó demostrado con los soldouts en los dos pases que se hacían en el festival.

808 The Movie
Alexander Dunn, UK&USA, 2015

Entretenido y muy didáctico documental acerca del Roland 808, un instrumento asociado a la música dance pero cuya influencia traspasa géneros, llegando incluso a ser el culpable de algunos de ellos. Desde el rap de Afrika Bambaata, al Miami bass, el salto al pop de Marvin Gaye, Public Enemy, el drum’n’bass o los más actuales Diplo o Felix da Housecat, la película es un recorrido por algunas de las canciones más influyentes de la historia de la música construidas sobre la base de un Roland 808, y aderezado por cometarios de gente tan influyente como Rick Rubin, Arthur Baker, Damon Albarn, Goldie, Beastie Boys… que cuentan por qué el sonido de esta máquina, que irónicamente se fundamenta en el mal funcionamiento de uno de sus transistores, ha sido tan relevante y sigue siendo uno de los instrumentos esenciales de un buen puñado de músicos, dentro y fuera de la música de baile.

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