Inheaven – Inheaven ([PIAS])

 

Hay veces que la vida es cuestión de suerte, de estar en el momento adecuado en el lugar adecuado para tener una oportunidad y los británicos Inheaven comenzaron su carrera con flor. Porque que Julian Casablancas se fijara en ellos y decidiera lanzar su primer single, “Regeneration”, a través de su sello Cult Records no es moco de pavo. La NME estaba al quite, para variar, situándoles en su (discutible) radar de nuevas bandas a seguir de inmediato. ¿Merecían esta oportunidad? ¿La han aprovechado en su álbum de debut? Ni sí ni no, sino todo lo contrario.

Cuando uno hace un revival noventero tan descarado como de la banda londinense conviene tener el respaldo de grandes canciones para que no quede todo en un mero ejercicio de estilo. Sin duda hay buenas partituras en Inheaven, con melodías pegadizas que funcionan desde la primera escucha y bastante empaque en la producción. Si The Vaccines te fliparon cuando empezaban o pensaste que el debut de Wolf Alice era el nuevo Doolitle, Inheaven puede ser una de tus bandas favoritas pero para al oyente más exigente seguramente sabrá a poco por la evidente ausencia de personalidad que pasa factura con las sucesivas reproducciones.

Lejos de ser un álbum concebido como tal, la única cohesión de este debut es meramente temporal, siendo una recopilación de sus singles publicados desde 2015 a los que añaden tres temas nuevos. “Stupid things”, lo mejor del material inédito, parece una versión de “Just like honey” de The Jesus and Mary Chain a cargo de The Pains of Being Pure at Heart con ecos de Breeders. Entre lo ya conocido, destacan “Treats”, que luce vibrante y rotunda -Wolf Alice por los cuatro costados-, “Regeneration” un gran single con la mirada puesta en Suede que da ganas de poner en el reproductor a Manic Street Preachers tras escucharla y “Baby´s alright” que abre el álbum recordando las virtudes de Summer Moon, el proyecto del también stroke Nikolai Fraiture.

Así, sucesivamente, en los doce temas de Inheaven vemos multitud de registros y en casi todos suenan más que apañados pero nada originales. Tanto en su vertiente más rápida y divertida (“Vultures”, muy Pixies) como en los cortes más melódicos (“Drift”) o acústicos (“Do you dream”) cumplen pero les falta definirse y madurar su sonido. The Kills o Raveonettes empezaron así y luego han hecho carrera larga y provechosa. Veremos si los británicos dan con su propio sonido.

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