James Forest – From Chennai to London (Luscinia Discos)

From Chennai to London es el cuaderno de viaje de James Forest a su paso por Europa y Asia. Pensad en un hombre amable y cejijunto con una guitarra en sus hombros que se patea medio mundo y que se detiene únicamente para describir los lugares que visita como un extraño más.

Desde que se acerca al micrófono en “Birds, You & Me” nos recuerda a su paisano Patrick Watson, pero aunque Forest escribe la palabra ‘multri-instrumentista’ también en su curriculum, son en las seis cuerdas donde hace más callo. Así nos vamos meciendo en el barco de su expedición con temas delicados como “Castles in the Haze”, “Hummingbirds” y “My Third Eye”, canción mística y zen donde comparte su sabiduría sobre lo aprendido del Taoísmo en tierras asiáticas.

El nombre de este tercer disco hace referencia al recorrido de su aventura, que arranca en la ciudad hindú de Chennai y termina en los estudios Scott’s Basement de Londres. La inspiración que bebe en las fuentes de estos lugares le permite crear atmósferas que nos transportan directamente a escenarios de calma absoluta. En “Jamie’s Got a Gun” se acuerda de la costa española y de los que no están con él en el viaje. Una canción con la que demuestra tener la misma capacidad de solistas como Damien Rice para jugar con los vacíos entre versos para que el minimalismo juegue a su favor.

Para evitar el aburrimiento del oyente y diferenciar los tracks en un LP de minutaje largo, Forest evita que From Chennai to London sea un disco enteramente acústico. En “In Dreams” nos deja descansando en la quietud de un templo hindú mientras enciende los teclados de “River in the Rain”, tema que bien podría servir para una trágica escena de una serie como Anatomía de Grey. Hasta nos sorprende con un new wave a lo Mike Oldfield en Songs of Distant Earth con “The Old Chapel” antes de volver a colgarse la acústica para el set final del disco.

Aunque este CD parece arrastrarnos hacia la melancolía en algunos momentos, en “Something Left to Hold on To” Forest mantiene el mensaje esperanzador sin perder su sensibilidad, “tengo tu corazón para darme calor cuando entre la oscuridad”. En “Flying with My Own Wings” celebra haber sido capaz de aprender a volar solo, mientras que en “Blow the Line” sube a los agudos de la guitarra prometiendo su retorno posiblemente a la misma persona a la que pide que cese su llanto en la dulce nana de “Don’t Cry”.

 

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