Jamie Lawson – Happy Accidents (Gingerbread Man Records)

Dos años después del lanzamiento de su debut homónimo en la discográfica del pelirrojo Ed Sheeran, Gingerbread Man, el cantautor inglés Jamie Lawson vuelve con un alegre y animado cuarto disco: Happy Accidents. Lawson extiende sus alas por fin añadiéndole mucha emoción a su sonido más sincero. Este álbum cuenta con el productor Joe Chiccarelli, así como con el vibrante respaldo del tecladista y vocalista Roger Manning Jr. y el baterista Matt Chamberlain.

Teniendo en cuenta que el nombre del disco está basado en cómo el autor conoció a su esposa cuando tropezó con ella en su concierto, se podría pensar que el disco está lleno de románticas y pastelosas baladas de amor y, aunque hay algunas, este trabajo realmente presenta una gran variedad musical.

En los momentos más íntimos del álbum, Lawson ofrece ritmos conmovedores que deberían complacer a los seguidores de sus trabajos anteriores. En cuanto a esas canciones de amor más románticas, destacan ‘Miracle of Love’, ‘Falling In Love’ y ‘Tell Me Again’, llevándose ‘The Last Spark’ el premio a la más tierna y catastrófica. Esta última nos permite escuchar una canción clásica cantada desde el corazón que no suena como si hubiera sido escrita para ser un hit, sino que se presenta como un cambio refrescante de la música mainstream a una más pura y verdadera. En el otro extremo del espectro emocional, “Sing To the River” se presenta como la oda de Lawson a su difunto padre.

A pesar de que la guitarra es la base de todo el disco, los instrumentos de viento metal, proporcionados por Sean Billings, David Moyer y David Ralicke, desempeñan un papel crucial haciendo que el ambiente del álbum sea mucho más alegre, tanto en el sencillo “Can’t See Straight”, co-escrito por Sheeran y Johnny McDaid de Snow Patrol, como en las destacadas “Don’t Say You Don’t If You Do”, “Time On My Hands” y “Letter Never Sent”.

A menudo olvidamos cómo a veces las melodías más simples pueden provocar las emociones más complejas. Esta mezcla de sentimientos durante las 17 canciones que Happy Accidents nos ofrece le brinda al disco un buen equilibrio, convirtiéndolo en un trabajo más que memorable y del que su padrino superestrella Ed Sheeran podría estar más que orgulloso o incluso… celoso.

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