Jim James – Tribute To 2 (ATO Records/[PIAS])  

Cuando alguien lidera un grupo tan personal, respetado y afianzado desde hace años como es My Morning Jacket, puede permitirse la licencia de facturar casi cualquier tipo de capricho creativo que se le ocurra. Por eso Jim James publica ahora un nuevo volumen con versiones de once canciones seleccionas por él mismo, y que lleva a terreno propio con moderación y escasas sorpresas ejecutivas.

La continuación de “Tribute To” (2009) -que se centraba de manera exclusiva en la obra de George Harrison– presenta revisiones introspectivas y amables de artistas variopintos, entre los que destacan nombres como los de Sonny & Cher, Bob Dylan, The Beach Boys, Willie Nelson, Elvis Presley o Emerson, Lake & Palmer. Unas composiciones ajenas que con frecuencia se traducen en lecturas acústicas de las mismas (con la única compañía de guitarra o piano), y que siempre posicionan la voz del protagonista como argumento a la hora de lograr una intencionada emotividad. Una voz maravillosa, por supuesto, que desarrolla la interpretación dentro de sus propios parámetros y que, desde el minimalismo, mantiene visible la épica habitualmente presente en las composiciones de su propio grupo.

También en la voz es donde se encuentran más matices, si bien todo el álbum está convenientemente homogeneizado en base a ese ritmo calmado y personal que busca el autor para concretar su idea. El disco abarca distintos niveles de clasicismo, desde el grado máximo de “Midnight, The Stars And You” (de Al Bowlly) o “Love Is The Sweetest Thing” (de Ray Noble) al aspecto crooner de “Crying In The Chapel” (de Elvis Presley), pasando por la incursión country de “I’ll Be Your Baby Tonight” (de Dylan). También se incluyen piezas más pop y con potencial de single como “Baby Don’t Go” (de Sonny & Cher), “I Just Wasn’t Made For These Times” (de Brian Wilson y compañía) o “Lucky Man” (de Greg Lake).

Tribute To 2 es una curiosidad agradable y elegante para los más fanáticos de My Morning Jacket y del propio Jim James, quien realmente parece disfrutarlo y aprovecha para dar rienda suelta a numerosos falsetes. Pero el elepé no pasa de anécdota (agradable y distinguida, sí, pero anécdota al fin y al cabo), y en realidad el responsable tampoco parece albergar mayores pretensiones con él. Así que se podría decir que el norteamericano acierta, cumple y deja todo colocado en su sitio para una entrega de este tipo.

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