Joel R.L. Phelps & The Downer Trio – Gala (Damnably Records)

Ser consciente de que no se puede abarcar todo es el primer paso para ser menos infeliz. Las cosas hay que aceptarlas como (no) vienen y, en el caso de los discos, como vienen es, fundamentalmente, en avalancha. Así que lo más normal es que uno siga descubriendo cosas que no se ajustan a la actualidad más rabiosa. Hablo de los discos que se publicaron en 1967 y también de los que aparecieron en noviembre de 2013. Para el frenesí vital de hoy en día viene a ser prácticamente lo mismo: fecha de caducidad alcanzada. Ya no vale.

Pero sí vale, tanto o más que la filtración de un disco que vaya a salir oficialmente dentro de dos meses. Es lo que pasa con Gala, la última referencia de Joel R.L. Phelps & The Downer Trio. Publicado en Europa a principios de noviembre del año pasado, el regreso de Phelps pasó completamente desaparecido. También podría ser que ya nos hubiéramos olvidado de él. Otra gran tendencia de la vida moderna: la amnesia selectiva. El norteamericano se esfumó en 2004, fecha de la que data su último disco con The Downer Trio, Customs/Traditions. Casi una década de ausencia da que pensar, y más si vuelve con un disco calificado como “post-adicción y post-recuperación” por Damnably Records, el sello que lo edita.

La verdad es que no hace falta sumergirse demasiado en Gala para concluir que no va a ser el guión de la próxima película de Jennifer Aniston. El sonido espartano y áspero del disco encaja a la perfección con el ambiente general de carencia de maquillaje vital; Phelps canta a la (des)esperanza realista sin perder un ápice de la fuerza escurridiza que mostraba antes de desaparecer. Es más, da la impresión de que su voz ha vuelto vigorizada por el paso de los años.

Como la vida, Gala está unas veces arriba (“The Nashville sound”, “The great falls”, “Blinding light”, “Hold fast”, “Golden town”, “Exiting the garden”, “Thank you and goodnight”) y otras, sin embargo, muy abajo (“So you´ve decided”, “Gala”, “University gal”, “Wind on her face”); aunque, posiblemente, estemos hablando de un arriba y de un abajo imperceptibles dado lo extremadamente profundo del sótano desde el que Phelps y compañía disparan sus canciones. En ambos casos hay momentos de belleza indiscutible, muchos incluso; de ese tipo de belleza despeinada, con pecas y la frente sudada. “The Nasville sound”, “Blinding Light”, “Exiting the garden” o “Thank you and goodnight”, por un lado, embellecen el ya de por sí precioso universo del post-punk con unas cuantas odas a lo grisáceo fantásticas; en el otro extremo, “So you´ve decided” y “University gal” compiten por ver qué cara de la misma moneda queda boca arriba.

Un muy buen disco.

 

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