Jueves del FIB Benicassim 2015 – Recinto de Conciertos (Benicassim)

Bienvenidos un año más al festival del hedonismo, en el que encontrarás conciertos tan interesantes como el que ayer ofreció Florence + The Machine, pero donde si no te interesa la música en directo, puedes pasar una noche estupenda sin ver ni a lo lejos una banda tocando, entre dos o tres miniescenarios con djs ofreciendo sesiones frenéticas. Por lo tanto, si lo que les gusta es disfrutar de la música de manera introspectiva o en sepulcral y silenciosa intimidad, dejen de leer, en Benicassim, toque quien toque o pinche quien pinche, todo es una celebración.

Ayer llegamos al recinto para comprobar que por fin el festival parece resucitar sin prisa pero sin pausa. Después de dos años oscuros, parece que de nuevo brilla el sol en forma de nuevos patrocinios y algunas novedades como los “escenarios alternativos” que ya hemos mencionado. El más interesante es el South Beach, un remedo de club ibicenco con tres minipiscinas donde los ingleses se vuelven locos. Ayer hubo más de uno o de una que no se movió de allí en toda la noche.

A nosotros como nos pagan por ver conciertos, no nos quedó más remedio que ir a ver a Ocellot recoger aquel testigo que dejó I’m from Barcelona, pero pasado por un tamiz alucinógeno. Funk espacial que incita al baile, pero que termina cansando, casi tanto como las capas de lentejuelas de Marc Fernández y Elaine Phelan.

Clean Bandit ofreció el primer concierto masivo de este FIB. Los de Cambridge son uno de esos grupos masivos en el Reino Unido, pero que en España pasan bastante desapercibidos. En el FIB, su mezcla de dance y electrónica noventera fue recibida como maná celestial. Ofrecieron un show bien eléctrico y bien trenzado a través de dos vocalistas que no dejaron de bailar ni un segundo, pero, en mi opinión, aquello bajó varios niveles cada vez que aparecieron los violines. Es cierto que es una de sus señas de identidad, pero la imagen era cuando menos curiosa, aparecía un violinista dando saltos cuando por detrás sonaba prácticamente toda una orquesta.

Echando un vistazo al público y al grupo que ocupaba el escenario, Red Bull Tour Bus, cualquiera hubiera dicho que nos encontrábamos frente a una banda de Manchester o algún barrio periférico de Londres. No, los DMA´S vienen de Sydney, Australia, aunque, como decimos, las fuentes de las que beben no pueden ser más anglófilas. Tommy O’Dell, Matt Mason, y Johnny Took, convertidos en sexteto para los directos, no se andan con chiquitas a la hora de enfrentar un set y a pesar de su escasa discográfica, dieron un concierto completo en todos los sentidos; urgencia en la interpretación, canciones cortas y directas y actitud y chulería en el escenario. Y sí, es inevitable compararlos con Oasis y los Gallaghers, pero también con grupos de los primeros noventas, pero dando a su música un toque de rabia punk que también retrotrae a la larga tradición de bandas australianas de Rock & Roll.

Sebastian Pringle y sus Crystal Fighters saltaron sobre el otro escenario activo del la primera jornada del FIB, (el escenario FIBERFIB permanecía cerrado hasta el viernes, día que el festival estará a todo gas), ataviados para ocasión de una manera que no dejan indiferente. Recordemos que los londinenses se caracterizan, además de sus indiscutibles composiciones, de unos directos en los que no se suelen repetir, en lo tocante a ejecución y puesta en escena. Comenzaron con, “Solar System”, para delirio total de los presentes, mientras Mr Pringle no dejaba títere con cabeza por todo el escenario, Las Palmas, para continuar con: “Folllow”, “L.A Calling” y “Love is a ll I Got”. También se pudo bailar al ritmo de: “Plague” o “Love Natural”, pero, sobre todo, se volvió a certificar que Crystal Fighters siempre son una apuesta segura en cualquier festival.

 

Y por fin, el magnífico fin de fiesta de Florence + The Machine, en uno de los conciertos más intensos y elegantes que recuerdo. Lejos queda la Florence tímida de sus primeros directos que se parapetaba tras un teclado. La nueva Florence desborda el escenario entero sea cual sea su tamaño.

Su puesta en escena tan sencilla como contundente, enmarca un repertorio lleno de momentos brillantes, que además se aderezan con decenas de detalles de Florence con un público que la adora. Pidió que la gente se abrazara, cantó “Spectrum” con una bandera gay prestada de la muchedumbre y subió al escenario a una fan que, en primera fila, llevaba llorando de emoción desde el primer segundo del concierto. ¿Cómo ha podido ser Florence + The Machine cabeza de cartel en Glastonbury? Ayer en Benicassim, lo explicó tan alto como claro y bonito. 

 

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