Julio de la Rosa – Pequeños Trastornos Sin Importancia (Ernie Records)

Pequeños Trastornos Sin Importancia (2013) puede interpretarse estilística y narrativamente como la continuación lógica de La Herida Universal (2010), con el intencionado aumento de ambición instrumental y considerable reducción del número de canciones definitivamente seleccionadas.

La intensa ferocidad de las diez piezas escogidas resulta más que suficiente para motivar el desgarro salvaje de ese oyente que, indefenso y rendido, acoge la puñalada en la boca del estómago. Práctica usual en la obra del músico, ésta se dispara a lo largo de la presente entrega hasta desangrar sentimientos y sentidos, situando su principal hemorragia en “La Fiera Dentro”, ecuador de la obra y barbaridad que podría funcionar como sinopsis válida (aunque por supuesto insuficiente) del temperamento latente en el álbum.

La sinceridad y aparente sencillez de la narración, junto con el complejo impacto de la misma, resultan también especialmente desatadas en el quinto trabajo en solitario del ex El Hombre Burbuja, aterrorizando la precisión del trazo acerca de las relaciones surgidas en una sociedad dolorida y confusa que busca amparo en el afecto, viéndose a continuación obligada a asumir las consecuencias. La aspereza de las secuelas resulta aliviada con omnipresentes colaboraciones femeninas como las de Annie B. Sweet, Ainara LeGardon, Miren Iza (de Tulsa) o Josephine Ayling (de Boat Beam), luciendo en cada corte como contraste a la voz del propio De la Rosa. Una interminable lista de invitados que incluye también nombres destacados como Bunbury, Miguel Rivera (de Maga), Xoel López, Pau Roca (de La Habitación Roja), Abraham Boba o Havalina al completo ejerciendo como banda.

El lanzamiento del presente álbum coincide con la publicación de la novela Peaje (2013) y la nominación al Goya del jerezano por la banda sonora de la película Grupo 7 (2012), confirmando el momento especialmente creativo de un artista que siempre ha sabido confiar en el realismo de su inspiración. El mismo que ha terminado por convertir a Julio de la Rosa en figura clásica de inimitable, ardorosa e imprescindible personalidad dentro de la escena.

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