Kevin Morby – City Music (Dead Oceans)

Zzz… Zzz… Zzz… ¡Anda, ya estáis aquí otra vez! Perdonadme, me había quedado dormido escuchando el nuevo disco de Kevin Morby. ¡Vamos con la reseña!

Mi papá dice que los millennials no tenemos ni puñetera idea de música y que ya no hay grupos como los de antes. Tengo la suerte de haberle llevado a mi terreno en más de una ocasión, consiguiendo que me acompañara a las primeras filas de conciertos de Muse, Radiohead y Coldplay, pero otros señores de su generación no son tan abiertos de mente. Te los puedes imaginar balanceándose en una mecedora escuchando viejas glorias en vinilo y suspirando por aquel tiempo que fue mejor, pero algunas veces, solamente algunas, se atreven con música actual, siempre que sean refugios como el que construye Kevin Morby en este City Music.

El tejano busca la calma entre el tumulto de la ciudad. Lo consigue con la música parroquiana de “Come To Me Now” y deleita a los más clásicos (los de la mecedora) opositando con aspiraciones a Bob Dylan, Mark Knopfler y Lou Reed en canciones como “Pearly Gates”, “Tin Can” y “Aboard My Train”, tema con el que visita el dulce recuerdo de los paseos que daba desde el colegio a su casa con el que fuera su primer mejor amigo.

Salvando la sacudida del rockabilly/punk de “1234” o cuando transforma el punk sucio de los Germs en la bestia anciana y relajada de “Caught In My Eye”, City Music es menos pop que los anteriores trabajos de Morby y más introspectivo, reflexivo y nostálgico. Una pastilla del sueño idónea para aquellos que viven anclados en el pasado y que creen que a partir de los 80 la música fue convirtiéndose en un zombie que se alimenta a base de anabolizantes y electrónica. Con esta premisa, “Dry Your Eyes” cierra el bar de la nostalgia, “City Music” nos da un paseo por el insomnio de Nueva York y “Night Time” utiliza la guitarra acústica y el piano como herramientas de hipnosis.

Miembro original de grupos como Woods y The Babies, Kevin Morby tiene un pie metido en el linaje de bajistas cansinos que se pasan al pseudo chill-out cuando emprenden una carrera en solitario, mientras que el otro pie lo tiene en un estudio plagado de elementos orgánicos con los que intenta generar una atmósfera energética como la que proyectó durante su actuación en el Primavera Sound de este año. Quizás su música no genere adicción, pero ayuda a pegarte unas siestas legendarias.

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