Kevin Morby – Singing Saw (Dead Oceans)

De los tentáculos de la excelente formación Woods se escapó un talento notable, el de su antiguo bajista, quien alcanza cotas de elevada intensidad en una tercera entrega plagada de gusto y acierto. Partiendo de un tono folk, se trata de un puñado de temas que explotan su lado más pop en varias ocasiones y que amplían los registros ofrecidos en sus dos anteriores álbumes. Con apenas 28 años, se está haciendo con una discografía que lo sitúa en un lugar privilegiado dentro de la escena de solistas americanos independientes.

Apoyado en dos singles tan rotundos y radiables como “I have been to the mountain” (clásico instantáneo y una de las canciones del año) y “Dorothy”, el disco no decae en ningún momento y alcanza cotas de elevada intensidad en gemas como “Destroyer” o “Drunk and on a star”, números todos ellos plagados de una enorme sensibilidad con la voz personal de Morby en primer plano, y una instrumentación sobria y sencilla sirviendo de dulce comparsa. Sí, hay algo Dylan o Cohen, pero también de coetáneos como Bill Callahan.

“Cut me down” ya avisa de la facilidad del americano para trazar precisas elegías sonoras apenas sostenidas en una acústica de sonido rasgado y polvoriento, unos arreglos crepusculares y un timbre vocal privilegiado y personal. “Singing saw” bien podrían haberla firmado Smog, con su progresión circular y obsesiva; “Destroyer” es un himno perfecto para el enésimo desencanto amoroso endulzado por una combinación irresistible de cuerdas, vientos y coros femeninos que la elevan al infinito. Y sin darnos cuenta, “Water” viene a poner el perfecto colofón a un trabajo excelente que debería figurar en las listas de lo mejor de 2016. La producción de Sam Cohen resulta perfecta para generar una atmósfera tenue que resulta la mar de sugerente. Elegante y sobrado de clase, lo suyo merece focos inmediatos.

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