Lecturas para el otoño. Recomendamos cuatro libros musicales de lo más variado

Este verano recién terminado ha sido muy interesante en lo que se refiere a lecturas musicales. Además de las habituales revistas, en estos calurosos meses han pasado por mis manos varios libros de los que he leído por completo cuatro, mientras que un par más los tengo pendientes de terminar. Quisiera compartir con vosotros mis impresiones sobre ellos (los que he leído enteros, del resto ya hablaré en su momento), así como también me gustaría que este artículo sirviera de recomendación para todos aquellos de vosotros que no los hayan leído o de excusa para debatir su contenido en el caso de los que sí lo hayan hecho. Mis cuatro libros musicales veraniegos han sido los siguientes:

Bowie (Amando al extraterrestre), Christopher Sandford

El primer libro que leí este verano fue la reedición de la biografía definitiva de Bowie, escrita por Christopher Sandford, un crítico de rock con más de 20 años de experiencia a sus espaldas. Se trata de un excelente relato de las andanzas de David Bowie desde su infancia y adolescencia, narrada con todo lujo de detalles, hasta el final del siglo XX con el añadido de un capítulo final que repasa someramente su trayectoria durante el nuevo milenio. Incluye numerosas declaraciones de gente muy cercana a Bowie durante toda su carrera (sus amigos, sus mánagers, sus mujeres…) e incluso algunas del propio artista, aunque escapa de la moda de la llamada “narrativa oral” y sigue un orden cronológico, al contrario que otras obras similares.

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Especialmente extensos e interesantes son los capítulos que se refieren a sus épocas más conocidas, la etapa “Ziggy” y su conexión europea a mediados de los 70, aunque también su periodo tal vez menos apreciado (entre 1982 y mediados de los 90) queda perfectamente reflejado en el libro. Muy completo en cuanto a información y detalles sobre la vida y obra del Duque Blanco, incluye una cronología bastante elaborada. Imprescindible para fans y también para los que no lo son y desean conocer más sobre el camaleónico cantante.

El ruido eterno, Alex Ross

Una magnífica obra, muy voluminosa pero sorprendentemente amena, que introduce al lector en la historia y secretos de la música “clásica” hecha en el siglo XX. El libro parte de la situación de la música a finales del siglo XIX, con Mahler y Wagner, y sigue avanzando a través de las diferentes corrientes (dodecafonismo, serialismo, minimalismo…) que han configurado el panorama de la música contemporánea en los últimos 100 años, incluyendo alguna pincelada sobre estilos más populares como el jazz o, en menor medida, el rock. Constituye un espléndido tratado para no iniciados y curiosos y una buena obra de consulta para los más conocedores de esta última etapa de la música denominada “culta”.

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Muy bien narrado, pone en contexto a los músicos y estilos tratados en su entorno sociopolítico: la Alemania de Hitler, la Rusia de Stalin, los Estados Unidos de los felices 20… Ofrece muchos detalles técnicos que pueden despistar a los no entendidos, pero no tantos como para aburrir. Consigue que un tema a priori tan yermo parezca enormemente interesante de tal manera que, como ocurre con la música popular, se nos muestran encarnizadas rivalidades, momentos mágicos, vanguardias, escándalos y hasta una especie de época “punk”. Incluye una guía de obras recomendadas y un enlace para escucharlas.

Fragmentos de una década (Tendencias, transformaciones y claves del rock del nuevo milenio), Carlos Pérez de Ziriza

Mucho menos voluminoso es este libro que cumple una misión similar al anterior, pero centrado en la música popular de la primera década del nuevo siglo. Con un par de capítulos dedicados a cada año, desde el 2000 hasta el 2009, esta obra conforma una excelente hoja de ruta muy útil para navegar por unos años que, por demasiado cercanos, a muchos nos parecen todavía erráticos y poco claros. Pérez de Ziriza no habla sólo de música en el sentido estricto, también trata temas como el impacto del 11S, los nuevos formatos y hábitos de consumo o el fenómeno de los festivales.

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Además no se limita a narrar los hechos, sino que también emite opiniones con las que se puede estar o no de acuerdo pero que reflejan fielmente los puntos calientes del debate musical en el nuevo milenio. Al final de los capítulos dedicados a cada año se incluye una lista de discos recomendados en la que cada lector seguramente echará en falta algunos de sus álbumes preferidos, pero a la que no puede achacarse de ninguna manera falta de objetividad puesto que no suele faltar ninguna de las obras más renombradas de cada año. La música nacional tiene también su rinconcito en cada capítulo, aunque en este caso la reiteración en los mismos artistas y grupos resulta algo monótona. Muy recomendable para tener una visión general de una década que todavía se resiste a ser catalogada y etiquetada.

Vida, Keith Richards

Es difícil hablar de este extenso libro, más de 500 páginas, sin caer en el fanatismo y la hipérbole. Leer las andanzas del mítico Keith Richards de su propio puño y letra es algo inenarrable y que pone la piel de gallina hasta al menos seguidor de los Stones. Su biografía, en primera persona, está salpicada de múltiples anécdotas y también de hechos luctuosos. Arrancando desde su infancia, sus inicios en la música, la formación de los Rolling Stones, sus problemas con Mick Jagger, la grabación de algunos de sus discos más conocidos y el origen de muchas de sus canciones, llegando incluso a su intervención en Piratas del Caribe, Keith Richards no se deja (casi) nada en el tintero. No pueden faltar historietas como su supuesta transfusión de sangre o su también supuesta caída del cocotero, además de sus numerosos (y narrados con detalle, tal vez demasiado) episodios de adicción, sus incursiones al límite de la ley y sus devaneos amorosos, incluyendo algunos famosos triángulos que todos tenemos en la mente.

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Cuando Kiz narra sus sentimientos, su pasión o sus impresiones al encontrarse sobre un escenario ante miles de personas, uno casi llega a creer que Kiz es humano. Tal vez sus valores no sean los tuyos ni los míos, pero no puede negarse que el tipo siempre ha puesto empeño en defenderlos, y el libro desprende esa energía y entrega en cada una de sus páginas. Rebosante de estilo, actitud y carisma, decir recomendable es poco. Mejor digamos imprescindible.

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