Lecturas veraniegas I: Energy Flash

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Llega Agosto, y con él las vacaciones o, al menos, un cierto relax en las ocupaciones habituales. Hay más tiempo para escuchar música y leer, así que desde Muzikalia aprovechamos para matar dos pájaros de un tiro y recomendarte nuestros libros musicales para este verano. Empezamos hoy con una de las mejores noticias del año en cuanto a literatura musical se refiere: la primera edición en castellano de Energy Flash, la biblia de la música dance y la cultura de club.

Después de muchos años, los libros del gran periodista y crítico musical Simon Reynolds empiezan a traducirse al castellano en ediciones muy cuidadas y, por lo general, ampliadas con nuevos contenidos. En esta ocasión hay que agradecerle a la Editorial Contra que haya llegado a nuestras manos el clásico de la literatura musical Energy Flash: Un Viaje a Través de la Música Rave y la Cultura de Baile. El libro fue publicado originalmente en 1998, siendo reeditado posteriormente en dos ocasiones, la última de ellas en 2013 con contenidos actualizados.

Para entender la importancia de esta edición, hay que recordar que estamos ante posiblemente el primer libro importante centrado en la música electrónica de baile y, sobre todo, en la cultura rave. Además trata el tema con un enfoque riguroso y casi académico, lejos de la superficialidad, los tópicos y el sensacionalismo con el que, en general, han sido tratados temas como las fiestas ilegales, la influencia de la droga en los diferentes subgéneros de la dance music, el hedonismo del techno, las connotaciones fascistas del gabba o el furor del hardcore.

Desde el infame movimiento “Disco Sucks” hasta las últimas tendencias del dubstep, Energy Flash recorre a través de sus más de 600 páginas todos los estilos de la música dance de los últimos 30 años: el house, el techno, el sonido Madchester, el acid, el jungle, el trip hop, el gabba, el drum`n`bass y muchas más bifurcaciones que son analizadas y puestas en contexto con el máximo rigor. Sin embargo, buena parte del valor de esta obra reside en la inmersión del autor en la propia cultura de baile que analiza. Esa implicación, ese doble punto de vista como crítico y fan al mismo tiempo, tal vez le reste algo de objetividad al texto pero, a cambio, nos encontramos con un examen impecable no sólo de la música en sí, sino de todo su entorno cultural y social. El hecho de que el autor haya formado parte de dicho entorno no hace sino facilitarnos su entendimiento y hacernos sentir parte de un disfrute que, hasta Energy Flash, ha sido injustamente relegado a las páginas de sucesos de los periódicos.

A mi entender, sólo dos cosas le faltan a esta edición para ser perfecta: por una parte, un glosario de nombres propios, lugares, estilos y subestilos con el que facilitar la navegación por este colosal volumen, dividido en gran cantidad de apartados y subapartados; por otra parte, como aficionado a la música disco, echo en falta una mayor extensión dedicada a los orígenes de la música de baile, que podríamos situar allá a finales de los 60 en oscuros clubes de Nueva York. En cualquier caso esta última es una apreciación personal que no quita ni un ápice de valor a un libro fundamental para entender cómo la música electrónica de baile ha influido en varias generaciones de jóvenes.

 

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