Lecturas veraniegas III: Cómo funciona la música

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David Byrne, dueño de una mente privilegiada e inquieta, capaz de escribir sobre sus experiencias como apasionado de la bicicleta y de hacer gala de su erudición musical al mismo tiempo, tiene nuevo libro en castellano. Su título, tan excitante como ligeramente pretencioso, es Cómo Funciona La Música (Reservoir Books, 2014).

Haciendo gala de su hiperactividad, David Byrne se lanza a una alocada carrera por intentar explicar cómo funciona la música en todas sus vertientes: la meramente física, histórica, neurológica y, principalmente, artística y comercial. Hay que aclarar que no estamos ante un repaso histórico, aunque el autor se remonta a los orígenes del jazz para empezar a explicar la evolución musical en sus diferentes contextos socioculturales, ni tampoco ante una autobiografía al uso. Es cierto que muchas de sus conclusiones y teorías encuentran su fundamento en su propia experiencia, pero quien busque entre estas páginas una revisión exhaustiva de la carrera de Talking Heads y de Byrne en solitario, no la encontrará sino de manera tangencial y casi siempre como punto de partida para reflexionar sobre el hecho artístico en sí mismo. En ese sentido es interesante observar la evolución del grupo desde sus primeras actuaciones en directo, pero lo es más todavía entender cómo iban aprendiendo sobre la marcha las técnicas y métodos de trabajo más adecuados para el objetivo perseguido en cada momento.

La mayor parte del libro, en cualquier caso, trata sobre dos temas principales: en primer lugar, la evolución de las técnicas de grabación y reproducción, tanto en estudio como en directo, y la forma en que la tecnología ha influido sobre la relación de la música tanto con sus creadores como con sus oyentes; en segundo lugar, las transformaciones que ha venido sufriendo el negocio musical a partir del mismo momento en el que aparece la música grabada hasta llegar al momento actual. Un momento que, por cierto, David Byrne ve con ligero optimismo a causa de las posibilidades que la autoedición ofrece a los artistas. Un optimismo exagerado, en mi opinión, porque hay ciertas cosas que puedes hacer si eres David Byrne pero que resultarán bastante más complicadas para quienes intenten abrirse paso en el negocio desde cero.

Aunque ciertas partes resulten demasiado exigentes técnicamente para los no iniciados, y otras carezcan de interés real salvo que el lector esté pensando en dedicarse a la música de manera más o menos profesional, la verdad es que el libro resulta bastante ameno para cualquier persona que sienta la música como algo más que un simple entretenimiento o una mera sucesión de sonidos más o menos agradables. Para quién quiera profundizar incluso más de lo que ya hace Cómo Funciona La Música, al final del libro hay un apéndice de lecturas recomendadas relacionadas con cada uno de los capítulos. También se incluye una discografía seleccionada asímismo vinculada con cada uno de los temas tratados en el libro, una recopilación que demuestra una vez más que David Byrne, además de erudito, hiperactivo, curioso y a veces estrafalario, es dueño de un excelente gusto musical.

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