Lecturas veraniegas: Te recomendamos tres libros musicales para combatir el bochorno

Tal como venimos haciendo periódicamente, traemos por aquí algunas lecturas musicales que nos han acompañado en estas últimas semanas y que recomendamos fervientemente para que las disfrutes al lado de la piscina, en una terracita de verano, en la playa o, simplemente, tirado en el sofá con el aire acondicionado a tope.

 


 

Pink Moon. Nick Drake. Canciones Gorm Henrik Rasmussen.

Editorial Contra.

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Siempre es buena noticia el nacimiento de una nueva editorial dedicada a la literatura musical (también a otros aspectos de la cultura popular), más todavía cuando la presentación es tan espléndida y el contenido tan atractivo como en el caso que nos ocupa. El primer volumen publicado por la editorial Contra es este libro dedicado, más o menos a partes iguales, a la vida y canciones de Nick Drake. La segunda mitad del libro ofrece las letras, en su versión original y traducidas al castellano (libremente, sin corsés, respetando la sonoridad escogida por el autor), de los tres LPs oficiales grabados en vida de Nick Drake, añadiendo un puñado de canciones publicadas de forma póstuma en sus álbumes Time of no reply (1986) y Made to love magic (2004). Sólo por degustar la delicada poesía de Drake ya vale la pena hacerse con el libro, pero además su primera mitad incluye la biografía-relato que en su día (1986) publicó el danésGorm Henrik Rasmussen, retocada y actualizada recientemente para su traducción a otros idiomas y basada en sus conversaciones con gente muy allegada a Drake, con buena parte de protagonismo para sus padres. Hiela el corazón leer las vivencias de una pareja que veía como su retoño, poco a poco, se iba diluyendo en su propia melancolía.

Mucho se ha escrito sobre la vida de Drake y las posibles causas de la depresión que le llevó a un trágico final, pero aquí asistimos en primera persona, desde dentro, al doloroso proceso, a sus momentos de ilusión, sus decepciones, sus recaídas. Por si fuera poco, el breve prólogo firmado por Nacho Vegas es toda una demostración de sensibilidad, amor por la música y veneración hacia una figura que, sin duda, ha marcado su trayectoria musical. Fenomenal debut de la Editorial Contra.


 

Stephin Merritt & The Magnetic Fields. The Book of love. 100 canciones, con prólogo de Kiko Amat.

Editorial Contra.

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Siguiendo la línea del primer libro de la joven y prometedora editorial Contra, su segunda referencia musical también está dedicada a recopilar y ofrecer las letras (nuevamente en formato bilingüe) de otro insigne músico-poeta: Stephin Merritt. Acertada elección, ya que el líder de The Magnetic Fields utiliza, manipula y exprime el lenguaje como pocos creadores de su generación. Su estilo, repleto de referencias tanto cultas como populares, rebosante de fina ironía, humor esquivo y cierta amargura, se adapta como un guante a este formato de publicación. La producción de Merritt es realmente extensa, así que en las trescientas páginas del libro se incluye una selección de cien canciones escogidas con un criterio: todas ellas hablan, de una u otra forma, del amor. Los temas se agrupan en trece epígrafes que pretenden ofrecer otras tantas facetas del sentimiento amoroso: “Amor y melomanía”, “Amores de otros tiempos”, “Abandonos y extravíos”, “Cuando el amor se acaba”…  Es realmente interesante ir repasando las canciones siguiendo tan original clasificación, siendo posible disfrutar tanto de su escucha simultánea como de la simple lectura de sus letras como si fueran poesías. Que lo son, en muchos casos.

Como en el caso del libro dedicado a Nick Drake, otra vez nos encontramos ante un espléndido prólogo (bastante más largo, cerca de veinte páginas) firmado por un fan: en este caso, el voraz y personalísimo Kiko Amat. Su prosa, como de costumbre vehemente, a ratos incendiaria y siempre directa, se despliega ante el lector con un doble objetivo: por un lado glosar las excelencias de las letras de Merritt, construyendo un sincero y entusiasta homenaje a su personalidad, versatilidad y erudición; en segundo lugar, facilitar el acceso hacia el personaje y su obra a todos aquellos que todavía no la conozcan, objetivo que cumple con creces abriendo el apetito del lector por saber más, por entender mejor y por sumergirse en su mundo.


La magnitud del desastre (memorias de un rock critic poco fiable), Oriol Llopis.

Editorial 66rpm

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Ese tipo que nos mira amenazante desde la cubierta de La Magnitud del Desastre no es Lemmy de Motorhead, sino Oriol Llopis. Un nombre que puede que no les diga nada a los más jóvenes aficionados a la música indie, pero que para los melómanos más veteranos es casi de culto. Oriol Llopis, nuestro Lester Bangs, es historia viva de la crítica y el periodismo musical en España, alguien que estuvo allí cuando todo empezó: en la revista “Star”, en “Vibraciones”, en “Disco Express”… Alguien que no sólo ha escrito sobre el rock y el mundo que lo rodea, sino que lo ha vivido en carne propia con todas las consecuencias. Un tipo caótico, poco o nada de fiar, que con más disciplina hoy sería tan venerado y mediático como Ordovás o Manrique, pero a quien le pudo su afición por las sustancias prohibidas y un ansia desmedida de libertad. Eso sí: a prosista ácido, directo y certero pocos (o nadie) le ganaban. Ese mismo estilo popular, pero al mismo tiempo consistente y cuidado con esmero, es el que desprenden las páginas de estas “memorias” anárquicas (los saltos temporales son frecuentes) y despreocupadas (ni un atisbo de las típicas lamentaciones melancólicas frecuentes en estos casos) que ahora, tras años desaparecido, le han “convencido” (no se salten el prólogo, por favor) para que escriba.

Sólo tras releer el libro uno se da cuenta de que la música no es más que una excusa para reconstruir la historia de Llopis, para hilar sus recuerdos. Aunque sus aventuras con gente como Iggy Pop, Burning, Ramoncín o Johnny Thunders no tienen desperdicio, con frecuencia la música se utiliza más como aliño para ilustrar sus vivencias de todo tipo: las más personales, las trágicas, las domésticas, las sentimentales y también las profesionales. Su pluma sigue tan afilada como siempre, aunque parece detectarse en él una sutil pérdida de entusiasmo y se adivina un cierto ejercicio de autocontención. En cualquier caso sus filias (Blue Öyster Cult, o esosGolden Earring cuyas letras encabezan cada uno de los capítulos) y fobias (bastantes, aunque la mayoría mencionadas de pasada, en el más puro estilo Llopis de “a estos los despacho con una frase”) están tan claras como siempre, y cuando hay que tirar a dar (no sólo contra músicos, también contra antiguos jefes o compañeros) no duda en hacerlo con bala de calibre grueso.

Un libro que respira rock y vida, pero sobre todo vida. Mucha, y vivida a tope.

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