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Noviembre 2008

Tanned Tin 2008


Décima edición del Festival de Acuarela

Redactor: Nacho R. Piedra (fotos Ruth Palomo)

Intro

Los diez años del Tanned Tin se han pasado volando. Seis en Santander (ciudad irrepetible), cuatro en Castellón (sonido impecable). Quién sabe donde será el año que viene...la misma organización ha comentado en los medios que no asegura la continuidad en la sede actual.


Este año el festival más indie de España, organizado por Acuarela y Septiembre Recuerdos, ha vuelto a mezclar en su cartel nombres contrastados (Come, Sr. Chinarro) con jóvenes promesas y bandas totalmente desconocidas, ejerciendo así de cantera de nuevos talentos. De nuevo muchos intérpretes han enchufado sus amplificadores por primera vez en nuestro país (Audrey, Deer Tick, por nombrar dos de las sorpresas del festival), y como dato curioso o revelador, la edad media del músico ha bajado considerablemente hasta una cifra casi insultante. Mucho veinteañero (quién sabe si teenagers) se ha paseado como si tal cosa por un festival que en el pasado (no muy lejano) acogió nombres como Cocorosie, M. Ward o Herman Dune. Por momentos aquello parecía un instituto plagado de nerds.


De esta manera, bien podríamos comparar el espíritu del Tanned Tin al de una escuela de fútbol tipo "La Masia" (Barcelona) o "Mareo" (Gijon), o también podría recordarnos a un equipo pequeño que sabe manejar un presupuesto ajustado para codearse con los grandes. Como sucede con todas las ediciones, algunos de los nombres del cartel los veremos sin duda en festivales de mayor magnitud y repercusión, y algunos afortunados podrán recordar que los vieron sentados y con buen sonido. Asistir al Tanned Tin es, por tanto, una apuesta de presente y futuro. Y como toda apuesta tiene su riesgo de pérdida, sus momentos flojos, concentrados este año principalmente en el domingo, ultimo día del festival.


El (elevado) número de actuaciones por día vuelve a ser un posible tema de discusión cara al futuro, en vistas a un mejor aprovechamiento del tiempo en un espacio cerrado, para poder saborear mejor un buen concierto. Este año incluso ha habido actuaciones entre los conciertos (ubicados en el hall del teatro), rozando por momentos la sobredosis musical. Aunque lo que uno espera de un festival de música es precisamente eso, música, dudo que nadie haya podido ver absolutamente todo lo ofrecido sin sentirse superado. Los años de Santander eran algo más comedidos. 

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