Tanned Tin 2008Décima edición del Festival de Acuarela |
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Noviembre 2008 - Nacho R. Piedra (fotos Ruth Palomo)
- Intro
- Primera parte
- Segunda parte
Primera parte
El Tanned Tin arranco el miércoles 12 de noviembre en el maravilloso Teatre Principal de Castellón, donde se juntaron nombres como Arms (banda que repetiria el viernes en el hall, siempre en su versión reducida, lejana al disco), o La Orquesta del Caballo Ganador (que el viernes repartía flyers de un concierto paralelo). Pero así es el Tanned Tin, los grupos anuncian sus otros conciertos, te venden y firman sus discos, se sientan a tu lado en el teatro o te piden un cigarrillo a la salida. Uno de los jovencísimos músicos de Deer Tick se nos acercó, disco en mano, ofreciéndonos su trabajo por 13€. Qué mejor ejemplo de cercanía, sencillez y humildad que esa.
El jueves fue el turno de artistas como The Strugglers (que ya pasaron poco antes por Madrid en la fiesta de cierre del aniversario de Acuarela), Beach House o Cass McCombs. De nuevo en el Teatro, que el Auditorio este año no ha sido parte del festival. Ni falta que hacia.

El viernes comenzó la jornada en el Casino Antiguo, espacio ideal para conciertos íntimos a la hora del aperitivo, para dar paso, de nuevo, al Teatre Principal por la tarde-noche. En este día la cosa empezó a calentarse (también en asistencia de publico, incluyendo a un servidor), anticipando el plato fuerte del sábado. Tras The Declining Winter (proyecto de Richard Adams, componente de Hood y hermano de Chris "Bracken" Adams), llegó la primera llamada de atención: Audrey, un cuarteto femenino que desde Gotemburgo se trajeron unas delicadas melodías de dormitorio con un directo sencillo lleno de contención, dulzura y timidez. A continuación fue el turno de Thalia Zedek Band, que tras un buen comienzo que se fue diluyendo en la repetición, en una linealidad lejos de lo que ofrecería al día siguiente con los esperados Come.
Zu llegaron pisando fuerte y tapando oídos, parecía que el teatro se iba a venir abajo. Si algunos consideran el Tanned Tin un festival calmado, el grupo proveniente de Italia dejo claro que nada más lejos de la realidad. Los siguientes en aparecer, Dälek, no se quedaron cortos y terminaron levantando de sus asientos a buena parte de la platea del teatro, que no podía contenerse en sus asientos. Una imagen única la de las decenas de personas que se movían entre (y sobre) las butacas al ritmo del hip hop de los de New Jersey. Una imagen extraña y graciosa fuera de contexto la de los espectadores moviendo los brazos, la cadera y el esternón en pleno teatro.

El sábado colmo las expectativas del más crítico. El día empezó a destacar bien temprano en el Casino, con el concierto de la genial Tara Jane O´Neil, que estuvo acompañada por Frank Rudow a la batería (la chica sabe elegir bien a sus acompañantes) y del violinista de Thalia Zedek. Comentaron que apenas habían podido ensayar. Poco importó, es más, aquello gano puntos, viendo como los músicos se iban dejando llevar. Lo de la norteamericana es pura magia escénica, puro talento musical, difícil de explicar con palabras. El final del concierto, como ya sucediera en su ultima visita a Madrid, contó con la participación del publico, al que repartió panderetas, shakers y demás instrumentos de percusión.
De vuelta al Teatre, la primera en la frente: Sam Amidon. Uno de los mejores conciertos del festival, sino el mejor. El de Vermont no solo se marcó una actuación para el recuerdo, sino que se descubrió cómo autentico showman. De las payasadas, carcajadas y bailes imposibles entre canción y canción, al estremecimiento durante la ejecución. Un 10.
El siguiente en destacar fue Sr. Chinarro, esta vez en su versión "solo ante el peligro". Antonio Luque, guitarra en mano, salió vestido confiando en el negro y toco lo que nunca había tocado (desde su grabación en según qué casos), y lo que ya no suele tocar, ofreciendo así un concierto exclusivo, único. Un resumen acertado de su carrera musical en Acuarela, El Ejercito Rojo y Mushroom Pillow. Si había algún sitio para hacerlo era éste. "25 W de una idea" abrió su repaso a Ep´s como La tapia del perejil (que tocó de principio a fin) o La pena máxima. No faltaron "Quiromántico", "Santa Teresa", "El Rayo Verde" o sus últimos singles como "Los Ángeles" o "Del montón" (que incluyo un bochornoso, aunque loable, doble intento del público de acompañarle con palmas). Concierto especial, por tanto, que a más de uno trajo gratos recuerdos del siglo pasado.

Y llegamos a Deer Tick. Cuatro chavales que por momentos parecían estar tocando con Marty McFly en el "Baile del encantamiento bajo el mar". El "clasicismo, desparpajo e improvisación" que ya adelantaba el programa de mano se vio plasmado en un concierto lleno de energía y perfección técnica. De esos grupos que da gusto ver tocar, que saben aplicar su manejo de los instrumentos sin caer en el virtuosismo onanista. Hasta se marcaron una versión de "La bamba", convirtiendo tan conocido tema en uno de los momentos del fin de semana. Si hubiera sido un concurso de instituto hubieran ganado por goleada. Audrey hubiera quedado en segundo puesto.
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