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La Bien Querida
Empezaba el Primavera Sound para servidora con el set de La Bien Querida en uno de los escenarios grandes, el Rockdelux. A pesar de lo calurosa de la tarde, bastante gente se dio cita para ver el concierto de uno de los fenómenos nacionales de la temporada. Y Ana Fernández-Villaverde se presentó ante el público con su propuesta de pop naïf con tintes folk para ofrecer un concierto tranquilo basado en su disco Romancero (Elefant, 2009) pero al que le faltó un poco de gracia a pesar del buen sonido. Tanto Ana con el resto de la banda demostraron desenvoltura en el escenario aunque hubo momentos en que los arreglos (buenrollistas los llamó alguien muy acertadamente) de algunas canciones atufaban a rollito perroflauta. Me perdonen los fanes. Joe Crepúsculo apareció como invitado para una canción, pero no se le vio muy al caso, la verdad. Raquel García
The Tallest Man on Earth
Tras pulular por varios escenarios, recalamos en el Pitchfork para constatar que el mal sonido que generalmente presenta, es en buena parte culpa de la banda que esté tocando encima. Y es que Kristian Matsson aka The Tallest Man on Earth sonó excelente con su mezcla de pop-rock y americana de estilo dylaniano (el adjetivo, en este caso es para bien): buen sonido, dominio de la guitarra, mucha soltura ante el público y un potente chorro de voz fueron las armas que utilizó para embelesar a los que allí nos congregábamos.

El sueco, con acento de Dakota (o de Kentucky, váyase usted a saber) recordó por su aspecto a esos jóvenes hijos de granjeros americanos de los años cincuenta, con tupé y que vestían camisa de cuadros y vaqueros estrechos y tocaban la guitarra para impresionar a las chicas. Tal cual se presentó en el escenario, sólo con sus guitarras, y tal cual impresionó con, por ejemplo, "Where do my bluebirds fly" o “It will follow the rain“ que sonaron perfectas, limpias y potentes, con un puntito de descaro e inocencia. Primera grata sorpresa de la tarde y gran concierto de uno de los talentos a seguir de cerca. Raquel García
Yo La Tengo
Siempre es un placer ver a Yo La Tengo, sea en concierto en sala, sea en formato charla con actuación o, como fue el caso, en un abarrotado escenario Estrella Damm del Primavera Sound. Se presentaban en Barcelona tras el experimento de Condofucks y, presentaron un set que empezó algo alborotado y de forma instrumental pero que plagaron de hits, interpretándolos maravillosamente como no podía ser de otra forma, con potencia y esa maestría y complicidad que han ido adquiriendo con los años sobre el escenario. Mas cañeros en los primeros temas, más delicados en los siguientes y de nuevo atronadores en la traca final. Por supuesto estuvimos encantados de escuchar “Tom Courtenay”, “Mr. Tough.” o “Stockholm Syndrome” entre otras. Tuvieron a bien recordar a Condofucks en un único tema, ruidoso por supuesto. Y se marcharon como volvieron, alborotados e instrumentales, para regalarnos un bis con “Sugarcubes” y ponerle la guinda a un set que rozó la perfección. Raquel García
Bowerbirds
Tras la sorpresa de The Tallest Man on Earth, y sobre el mismo escenario Pitchfork, el dúo de folk americano, convertido en cuarteto para la ocasión, Bowerbirds se estrenaba en directo en nuestro país para presentar su disco publicado hace un par de años Hymns for a Dark Horse (Burly Time Records, 2007) y algunas canciones del nuevo, Upper air (Dead Oceans, 2009), que aparecerá en breve. Son una banda agradable y así lo demostraron en "Hooves", una de las esperadas o en "Olive hearts".Phil Moore se mostró simpático y hasta hablador, pero sobre el escenario a la banda le pasa lo mismo que en disco: su propuesta es agradable y bonita, pero pecan un poco de monótonos, y a las 5 canciones ya te parecía que el concierto se estaba haciendo larguísimo. Hasta que llegó "In our talons", claro, y el público silbó y tarareó (¿o debería decir tititireó?) y la gente disfrutó y ellos se mostraron muy agradecidos por la acogida ("ayer tocamos en una sala de cinco por cinco... y hoy mirad!", decía Moore) y al final del concierto nos fuimos de allí con una sonrisa y contentos de haber visto a los agradables Bowerbirds con la guapa Beth Tacular, que tiene una voz estupenda. Raquel García
Andrew Bird
Qué ganas tenía de ver a Andrew Bird en directo, de escuchar sus silbidos sobre un escenario y de ver cómo suena el Noble Beast en directo. Y se presentó el señor Bird con una preciosa puesta en escena, llena de cachivaches y con un aspecto de vagabundo bohemio, violín en ristre, en el nuevo escenario Ray-Ban Vice. Pero se presentó sólo. Y, claro, aunque dispongas de un puñado de trastos con los que crear allí mismo el sonido, domines el violín y te afanes por ir de un instrumento a otro, la cosa tiene su gracia, sí, pero ni de lejos da a las canciones la belleza que tienen en el disco. Y no es Andrew Bird un cantautor menor, ¡que estamos ante uno de los talentos más importantes de la actualidad! No entiendo cómo no se hizo acompañar por la banda que merece, esa que hubiera hecho “Plasticities” (qué bonitas es esa canción por dios!) sonara a gloria y no a experimento. Le faltó empaque y se equivocó varias veces, eso sin tener en cuenta que el escenario no tenía el mejor sonido posible. Como digo tal vez tuviera su gracia la idea, pero paseando por las Ramblas de hay puñados de hombres orquesta por el estilo. A Bird, al de sus canciones con detalles preciosistas, al orfebre, se le echó de menos sobre el escenario. Otra vez será.Raquel García
Phoenix
Contaba el otro día El País que “Lisztomanía” es un término acuñado en 1843 y que se refiere a las reacciones de pasión que provocaba el pianista y compositor Franz Liszt entre su audiencia femenina cuando daba un concierto. Phoenix han incluido en su último disco, Wolfgang Amadeus Phoenix, una canción con el mismo título que resume, quizás con un poco menos de pasión, la buena y femenina acogida que tuvo ayer su concierto en el Primavera. Los franceses han evolucionado favorablemente desde unos inicios electrónicos dubitativos a una madurez de pop equilibrado y sugerente, en la que también mantienen cierto aire cool que siempre les ha caracterizado. El cambio de sonido se agradece en sus conciertos, que se han convertido en una experiencia analógica de lo más divertida. Con un cartel de fondo que anunciaba su último disco y una apariencia inmaculada, los franceses comenzaron con ciertos problemas de sonido ya que parte de las pantallas de sonido chiporroteaban sin cesar. A pesar de ello, Phoenix siguieron a lo suyo ejecutando con atractiva sencillez temas potentes y bailables que contagiaron a un público encantado con hits como “If I Ever Feel Better” o “Too Young “. Iñaki Espejo-Saavedra
My Bloody Valentine (escenario Estrella Damm)
Ver a My Bloody Valentine en directo es siempre un espectáculo único al alcance de ningún otro grupo. Y eso que en su primera actuación en el Primavera 2009 y a pesar de tocar al aire libre, Kevin Shields y los suyos, o los técnicos de sonido (no lo tengo muy claro), no estuvieron acertados.

Sin voz por culpa de un volumen brutal que hacía fundamentales los tapones que la organización había repartido, My Bloody Valentine tocaron un setlist muy parecido al del FIB del año pasado. Temas como “Soon”, “When You Sleep”, se iban sucediendo en medio de la tormenta, pero no se podían disfrutar y salvo los incondicionales, buena parte del público terminó alejándose del escenario para salvar sus oídos y encontrar sentido al sonido. Afortunadamente, My Bloody Valentine tendrían al día otra oportunidad en un escenario muy diferente. Iñaki Espejo-Saavedra
The Horrors
Por culpa de las buenas sensaciones que nos ha dejado el segundo disco de estos chicos, Primary Colours, su concierto era de los favoritos del jueves. Programados a última hora y con fama de salvajes sobre el escenario, los británicos podrían ser un fin de fiesta perfecto para el primer día del festival Menudo error. The Horrors salieron aburridos al escenario y no contentos con ello, se empeñaron en transmitir su estado de ánimo al público. Sin voz por culpa del sonido, lentos y pesados en la ejecución, hicieron eternas varias de las canciones de su último disco y no fueron capaces de sacar brillo a temas como "Who Can Say", "Scarlet Fields" o "Sea With A Sea", que podrían haber roto la noche. Iñaki Espejo-Saavedra