Leon Bridges – Coming Home (Columbia Records)

Cuando uno escucha el disco de Leon Bridges siente la tentación malsana de sellar rápidamente el análisis con esa etiqueta, la de nueva ola de soul, que engloba a tantos grupos que se podría abrir una gasolinera sólo para vender sus cassettes. En realidad, más allá de la quinta pata del gato, lo que Leon Bridges hace en su debut es soul en esencia. Soul sintetizado en los laboratorios Motown y Stax. Ese tipo de soul que se hacía en los 60 y que ha sobrevivido con más o menos éxito como todo lo bueno. La diferencia principal es que, en el caso de Bridges, todo es tan natural que sus coetáneos quedan en evidencia.

Para su primer larga duración, Bridges se ha rodeado de Austin Jenkins y Joshua Block, de los texanos White Denim, como ya pasó con sus primeras referencias al margen de los circuitos oficiales. El resultado es Coming Home, una colección de 10 canciones y apenas media hora que abunda en la cultura soul desde los primeros coros de la canción homónima que abre el disco hasta los de “River”, que lo cierra. Nada chirría en Coming Home; todo parece pensado y calculado con la rigurosidad del que prepara una escena para una película victoriana. Y esa es, además de sus perlas más evidentes, la mejor baza del disco.

La sección de viento, el órgano, los coros, la propia voz de Leon Bridges, que se desliza con naturalidad sobre el terciopelo,… todo encaja en un puzzle perfecto, de esos que no hay que forzar; con tan poca resistencia que parece dado de sí cuando, en realidad, así debería ser siempre. Sin estridencias, el mayor sobresalto de Coming Home, que flota suavemente, son las guitarras sudadas de la extraordinaria “Smooth sailin´” y “Flowers”, el bluesy swing trotón de “Twistin´ & Groovin´” o el saxo conquistador de “Better man”. La balada predomina en un disco amable y aparentemente inofensivo, pero tan bien facturado que parece hecho a mano en cada canción; “Coming home”, “Pull away”, “River” y, sobre todo, “Lisa Sawyer” lideran naturalmente una lección de soul perfecta.

 

 

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