Libros musicales: La historia del rock and roll en 10 canciones. Editorial Contra publica el último ensayo de Greil Marcus

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Greil Marcus (San Francisco, 1945) es, sin duda alguna, uno de los periodistas musicales más conocidos y respetados. Nacido para la crítica musical cuando esta empezaba a convertirse en un arte casi al mismo nivel que la música que analizaba, su estilo se forjó a base de impregnarse de las tendencias de su época: el activismo político, el enfoque sociológico, la transversalidad, la poesía beatnik, etc.

Tal vez uno de los motivos por los que se le profesa tanta admiración a Marcus sea, aparte de su innegable erudición, su facilidad para recorrer la historia de la música en general, y de los Estados Unidos en particular, huyendo de las rutas más transitadas. Ya lo demostró en Mystery Train, publicado originalmente en 1975 y reeditado recientemente también por Editorial Contra, donde acudía a nombres como los de Randy Newman, The Band o Sly & The Family Stone para trazar su particular interpretación del devenir de la música americana, obviando otros más evidentes como podrían haber sido Dylan o The Byrds. En cualquier caso Greil Marcus tiene la rara habilidad de poder utilizar cualquier punto de partida para llegar a cualquier sitio: su interés radica, principalmente, en explorar nuevos caminos. Así pues, ocurre muchas veces que la música de la que habla es simplemente una excusa para iniciar una aventura que, en la mayoría de las ocasiones, lleva a lector y escritor a caminar juntos por inesperadas y poco transitadas sendas.

Editorial Contra ha publicado recientemente su último ensayo, titulado pomposamente La historia del rock and roll en 10 canciones. Quien haya seguido la trayectoria del periodista norteamericano sabrá que, dados los antecedentes, tras un título así puede esconderse cualquier cosa. Y así es, efectivamente. El lector que espere un repaso canónico y ortodoxo a la historia del rock se quedará perplejo al revisar la lista de canciones: “Shake some action” de los Flamin`Groovies, “Transmission” de Joy Division y “In the still of the nite” de los Five Satins no son los primeros temas que a uno se le podrían ocurrir para ilustrar la historia del rock, pero se puede entender su elección. Sin embargo, la inclusión de canciones como “Guitar drag” de Christian Marclay, “Money changes everything” de The Brains o “This magic moment” de The Drifters solo pueden entenderse desde la más absoluta heterodoxia practicada por su autor. ¿De verdad la principal aportación de Phil Spector a la historia del rock es haber compuesto el almibarado tema “To know him is to love him” para su banda The Teddy Bears? Puestos a escoger un tema de Buddy Holly, ¿por qué “Crying, waiting, hoping” en detrimento de otros más conocidos e influyentes?

La perplejidad dura solamente el tiempo que uno tarda en despachar el prólogo. Queda claro desde el principio que la intención deMarcus es, como siempre, salirse de las carreteras más transitadas, huir del Salón de la Fama y construir su propia historia (no oficial) del rock and roll. Su particular prosa, capaz de hacer que las palabras resuenen como la propia música, y su mítica capacidad para encontrar y desarrollar las más impensables afinidades, consiguen que el lector sienta la necesidad de seguirle en su recorrido, de perderse en los más ínfimos detalles de una canción (nadie como él es capaz de utilizar un par de páginas para describir una línea de bajo, una sucesión de acordes o las armonías de un estribillo) y de ser partícipe en el proceso de crear nuevas conexiones neuronales que sigan alimentando esa conciencia colectiva que es la historia de la música popular. Viajamos así de Neil Young aFlamin`Groovies, de Etta James y la historia de Chess Records a Beyoncé, o de Barrett Strong a Cyndi Lauper pasando por losBeatles y The Brains. Asistimos a la conexión que lleva de Buddy Holly al Sgt.Pepper`s y al último Dylan, así como a una clase magistral sobre la historia de los conflictos raciales en los Estados Unidos a partir de una canción oscura y desconocida como “Guitar drag”. Entre las diferentes versiones de un mismo tema a lo largo de los años, realizadas por uno o diferentes intérpretes, se tejen tupidas mallas, se desarrollan tesis sociológicas (casi filosóficas) y por el camino se reconstruyen puentes derruidos por el paso del tiempo o, si hace falta, se construyen nuevos. Como el que hace coincidir a Robert Johnson con Obama en un capítulo central, sin relación con las canciones, denominado “Paréntesis instrumental”. Una historia de ficción, una ucronía: uno de los terrenos donde más cómodo se encuentra el autor.

Lo más sorprendente es que Marcus consigue que su historia tenga un sentido, un hilo conductor que él despliega sin esfuerzo aunque resulte invisible para el común de los mortales. El mérito, por supuesto, es más suyo que de las propias canciones: al acabar el libro uno tiene la sensación de que el autor podría haber escogido otros diez temas cualquiera, casi al azar, y construir sobre ellos unas historias tan sólidas y unos vínculos tan esclarecedores como los que aquí se nos ofrecen. Lo mejor de las obras de Greil Marcuses su destreza para afilar nuestro entendimiento y hacernos mirar desde otros ángulos lo que llevamos años viendo desde una posición acomodadiza. Sus libros nos hacen mejores no sólo como aficionados a la música, sino como personas con pensamiento propio, con espacio en nuestra mente para nuevos conocimientos y capacidad para repensar y revaluar los ya adquiridos. Nos hacen mejores como lectores, y eso es algo que no puede decirse de cualquier escritor, mucho menos aún de un autor que escribe sobre música popular. Esa es la grandeza de Greil Marcus y de libros como este.

Lista Spotify con las canciones disponibles:

Vídeos de las canciones que no están en Spotify:

 

Guitar Drag (Christian Marclay) https://www.youtube.com/watch?v=NEIc7YdSFpU

 

Money changes everything (The Brains) https://www.youtube.com/watch?v=4CygU9b7XU0

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