Little Cub – Still Life (Domino)

Citan a Pet Shop Boys y The Smiths como algunas de las influencias más fuertes en su sonido y sí, podemos apreciarlas en la sensual “My Nature” o la política “Hypnotise”, pero a nosotros no nos engañan: el disco debut de Little Cub suena mucho a la cara más electrónica de Phoenix.

La fórmula no es enteramente original pero sigue la tendencia de ritmos bailables con literatura de temas serios y actuales. En la irónica “Too Much Love” se presentan con una calidez similar a la de las lámparas que les rodean en la portada del disco, y nos siguen recordando a Phoenix con las pulsaciones de “Breathing Space”, girando hacia “Mulberry” con un crescendo que termina encontrándose con unas guitarras que intentan hacerse oír a pesar de que la base instrumental de este trío británico está compuesta principalmente por sintetizadores.

Still Life es un humilde ‘room project’ con una producción más que suficiente para hablar con contundencia del suicidio en “Death Of A Football Manager”, abrigarnos con su sonido nocturno en “Loveless” y hasta exponerse recordando la muerte de la madre del cantante en “Snow”, canción sensible, empática e introvertida que el inglés escribió para el funeral de la mujer que le dio la vida y que supuso una revelación para Dominic Gore a la hora de decantarse por hacer algo más que música instrumental.

Ese tema que confunde copos de nieve con lágrimas por la muerte de un ser querido nos abandona en una atmósfera similar a esos finales que nos está dejando David Lynch en los nuevos capítulos de Twin Peaks, antes de que Little Cub cierre su primer LP con “Television” y se postule como un grupo que ha nacido con las pulsaciones de los grandes y que puede convertirse en algo que el público acabe pidiendo en los festivales.

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