Lülla – Lülla (Malatesta Records)

Lülla vendría a ser, dentro de la escena valenciana, lo que podríamos llamar un “súpergrupo”. Formado por veteranos como Juanjo Frontera, Javier Lacasta, Diego López y Juan Terol, reunidos alrededor de la voz y las composiciones de la híperactiva Carolina Otero, andan ya por su tercer álbum sin hacer demasiado ruido, a su ritmo, el que les permiten sus proyectos paralelos.

En este disco homónimo, al contrario que en sus trabajos anteriores, el grupo opta por crear unos ambientes íntimos y cálidos con medios tiempos reflexivos. Las letras, oscuras y con un toque morboso, ayudan a que el resultado final resulte, además de elegante, hipnótico e inquietante. El arranque con “About time”, “Your ways” y “Sorry about that” marca el camino a seguir, uno que les lleva a través de senderos de aroma cinematográfico, casi Lynchiano, donde no es extraño que a veces se les aparezca el fantasma de Portishead, aunque musicalmente no sean una referencia muy cercana. La sensualidad y la falsa inocencia con la que Carolina canta temas como “Something” hace pensar en una especie de homenaje al cine negro, a esas bellezas enfundadas en ajustados trajes rojos y con un puñal escondido en el liguero, a las emociones que se desatan al caer la noche, cuando la parte más oscura de cada uno de nosotros lucha por salir a la superficie y tomar el control.

Cada canción es como una carga de profundidad al interior de nuestros sentimientos más ocultos, como un espejo en el que reflejar nuestros propios miedos. Hay espacios para la introspección plácida, como el instrumental “Lülla”, pero en general la sensación que perdura es la del corazón oprimido, la del espíritu temeroso ante lo que acecha en la oscuridad. Temas como “Lioness” juegan con ese concepto, con el contraste entre la intensidad y la calma, tanto en la parte lírica como musical. Y lo hacen con éxito.

Lülla han conseguido con este disco marcar una línea propia, un estilo con una estética definida, muy lograda, que combina perfectamente con la manera de cantar de Carolina  con esa instrumentación tímida, casi escondida, que coquetea con el soft pop (” A pact”), el jazz o la bossa nova y que perfectamente podría servir de banda sonora a la tercera parte de Twin Peaks. Sin duda, su mejor trabajo hasta la fecha y posiblemente el que contenga las más apasionadas interpretaciones vocales de Carolina Otero.

 

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